Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

22M

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha denunciado este jueves que en las últimas semanas se está produciendo una “escalada de violencia” que busca “desestabilizar el Estado de Derecho”…Además, ha incidido en que los grupos son “absolutamente marginales” y no representan a nadie, en entrevistas en Onda Cero y Cope. Cosidó ha querido dejar claro que esa escalada violenta está protagonizada por grupos minoritarios sin respaldo social y que representan solo “a su propia violencia y salvajismo”.

Es difícil escribir un artículo sobre un tema con tanta complejidad y tan politizado. Nosotras querríamos pensar sobre algunos aspectos que pueden ser observados desde la psicología.

La manifestación de la semana pasada convocó a un numero enorme de personas, de diferentes colectivos, que querían protestar por la grave situación socio-económica que recae  mayoritariamente sobre la clase media.

Es notoria la insatisfacción general que se detecta en el ambiente al hablar sobre la situación económica. Casi todo el mundo está de acuerdo en que ha habido una mala gestión de nuestros recursos, que ha consistido básicamente en no mirar por los intereses del conjunto y hacerlo por los propios. De este modo el malestar no está solo puesto en el despilfarro, también lo está en el sentimiento de haber sido traicionados por los “Padres de la Patria”. Sería algo así como la impotencia que debe sentir un niño que sistemáticamente es  tratado injustamente por sus padres. El respeto y todo el aprendizaje  de valores que estos deberían estar trasmitiéndole se convierte en lo contrario, generando además  mucha rabia en el niño.

A nosotras nos parece que este mecanismo está activo en las manifestaciones del 22M.  Cosidó dice que “…esa escalada violenta está protagonizada por grupos minoritarios sin respaldo social y que representan solo a su propia violencia y salvajismo”. No estamos de acuerdo con esto. Desde la psicología grupal sabemos que las emociones que manifiesta un miembro o una parte del grupo, pertenecen a todo el grupo. Es decir, serán los miembros con mayor inclinación a esa conducta, en este caso la violencia, quienes la actúen, pero es todo el grupo el que lo  respalda aunque sea a un nivel inconsciente.

Estos “padres” que en primer lugar fallaron al permitir el robo y despilfarro de nuestros recursos, con lo cual ya estaban demostrando su debilidad y falta de autoridad, ahora en la misma linea han permitido que la parte más psicópata del grupo se haga con el control de este.

El “padre” además debería haberse hecho cargo del enfado y entonar un “mea culpa” que colocase el enfado en otro lugar para que pueda aparecer el pensamiento. Es decir, si has hecho algo mal como padre y no das tu brazo a torcer en el reconocimiento de este fallo, lo único que consigues es enrabietar todavía más al hijo.

Esto es probablemente lo que ha podido ocurrir con la Marcha de la Dignidad, la falta de escucha por parte del gobierno de las demandas de estas miles de personas, finalmente ha dado lugar a la explosión de rabia de todos,  pero representada y actuada por una parte: estos grupos minoritarios violentos a los que hacía alusión Cosidó.

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