Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Ana Patricia Botín

Con la muerte de Emilio Botín está en juego la continuidad de su estilo de liderazgo.  Emilio Botín fue un hombre que como él decía tenía dos pasiones el Banco y Santander.  Pese a ser cuestionado su nombramiento como presidente de la entidad, consiguió que el Banco Santander se situara a la cabeza de los grandes bancos.  Su hija, Ana Patricia, está siendo igualmente cuestionada, como ocurre ante cualquier cambio sucesorio, surge la incertidumbre “del que pasará”, pero en este caso se suma el hecho de que Ana Patricia es una mujer.  En todo cambio la atmósfera adversa promueve un estado emocional de inseguridad, generando una necesidad de demostrar la valía. Emilio Botín demostró su capacidad de una manera directa y quizás necesitando desplegar toda su artillería:  “Devoto confeso de El arte de la guerra, el manual de estrategia militar escrito hace más de 2.500 años por el filósofo-guerrero chino Sun Tzu, encontró en él la fuente de inspiración para ganar el terreno al adversario. Una de las máximas –“el que ocupa el terreno primero y espera al enemigo tiene la posición más fuerte. El que llega más tarde y se precipita al combate está ya debilitado”–


¿Que habría ocurrido si Emilio Botín además de liderar su banco como un guerrero lo hubiera hecho con la sensibilidad de un artista?

En el mundo de las finanzas al igual que en otras áreas de la economía globalizada, parece que la carrera por la supervivencia es tan feroz que no hay lugar para las emociones, para los sentimientos, para la sensibilidad.  Algunos detractores de Botín  apelan a su carrera sin límite por acumular.

La sociedad  está cuestionando  Ana Patricia por ser mujer, parece que se le pide, incluso desde del entorno feminista, que demuestre “los huevos que tiene”.  Pero nosotras pensamos que esta podría ser una buena oportunidad para que se pudieran integrar los aspectos masculinos y femeninos de la personalidad, dando así una oportunidad  a que estos aspectos femeninos pudiesen aportar al aspecto militar, más masculino, sensibilidad para captar lo humano que hay detrás de cada operación financiera.  De este modo se podría pasar del “acaparar y acumular” como estrategia militar, a un “crecer” que sería proveer de recursos para  un desarrollo armónico y sostenible.  Pero todo apunta a que la elección de Ana Patricia no ha sido por su capacidad para diferenciarse del liderazgo de Botín, pudiendo llevar al banco a otra dimensión, como en su día hizo su padre, sino precisamente por su linea continuista.

“Aunque no estaba pensando en el relevo, sí había mostrado sus preferencias por su hija Ana Patricia, directora de la filial británica. Siempre al pie del cañón y a bordo de su avión privado, hacía y deshacía operaciones, asumía riesgos y era valiente para lanzarse a la acción antes que nadie y con más ímpetu que ninguno. Aunque tuvo algún fracaso, como la inicial expansión por Asia, esa característica llevó al banco al liderazgo europeo y a uno de los primeros puestos del mundo.”

Ahora el banco está en lo más alto, ¿que sentido tiene seguir acumulando? ¿hasta donde? Ana Patricia tiene la oportunidad de hacer algo diferente, dotar a las finanzas de algo que les falta:  sensibilidad.

No se trata tanto de ser mujer o de ser hombre sino de tener una buena integración de los aspectos masculinos y femeninos que cada ser humano tiene, de este modo cualquier tarea se realizaría con la fortaleza y sensibilidad necesarias para la consecución de un fin.

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