Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Aprobar Selectividad?

Los alumnos de Bachillerato viven muy pendientes de la temida Selectividad (prueba de acceso a la universidad) y por fin se está acercando la fecha.   El examen de Selectividad, en nuestra cultura, es como el ritual de iniciación de entrada a la edad adulta, en el que hay depositados muchos sueños y proyectos…»si saco 7 en selectividad podré estudiar veterinaria», «tengo que aprobar selectividad para asegurarme plaza en la universidad»… y por supuesto los deseos no son solo de ellos, también de sus padres porque la selectividad la pasamos todos, es como si al aprobar  tuviésemos  el visto bueno por los objetivos cumplidos, los hijos parece que han hecho lo que tenían que hacer  y los padres también.

Con la Selectividad se ponen en juego muchas cosas, por ejemplo, la separación de los padres, dejar de ser niño para entrar en el mundo adulto, el miedo al futuro…pero hoy queremos hablar  de que aprobar no es todo, es muy importante, pero lo que puede que marque la diferencia no sea aprobar o suspender sino que se hace ante un suspenso.

«Matar al león» (prueba de iniciación a la edad adulta de algunas tribus africanas) no lo es todo, la Selectividad tampoco, porque parece que superar la prueba, ser el primero, conseguir la nota es sinónimo de éxito y esto no tiene por qué ser así.  A veces nos tomamos las cosas como si solo hubiera una oportunidad, como si fuésemos espermatozoides en la carrera hacia al óvulo, donde si no eres el primero mueres.

No estamos teniendo en cuenta que la vida es una carrera de fondo, no de velocidad y que aquellos que corrieron mucho pudiendo llegar a ser de los primeros no tienen garantizado el éxito.  Tenemos que pensar que el no aprobar la selectividad o ni siquiera poder presentarse en junio, no significa un fracaso a medio plazo, de hecho puede ser un buen ejercicio de madurez y sobre todo de reflexión, donde replantearse que quiere uno, por qué está luchando, cuales son sus deseos, lo que cuesta conseguirlos, que no todo se consigue a la primera… cuando corremos a veces nos saltamos todo este proceso y esto es lo verdaderamente iniciático, poder pensar.  Cuántas veces hemos visto adolescentes o adultos que se han equivocado, que no han hecho lo que verdaderamente querían, que se han dejado arrastrar por el deseo del logro o de cumplir expectativas construidas durante la infancia.  Muchas veces un obligado parón ayuda a reflexionar, porque el dolor es un motor de cambio y autoconocimiento.

De lo que estamos hablando es de tolerancia a la frustración, porque en la sociedad en la que vivimos el éxito parece que se mide en base a la ausencia de fracasos y estos son intrínsecos a vivir y necesarios para  fortalecer la personalidad.  Aquel que solo sabe manejarse en el éxito no tiene experiencia vital para salir de crisis personales, existenciales, sociales, profesionales, económicas y esto es lo que fomentamos los adultos en los niños, no queremos que sufran y así no se puede madurar eficazmente, porque nos quedamos sin recursos.

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  1. Anónimo Responder

    Ayer, tras una conversación animada por este post y haberme topado hoy con un ejemplo, me parece, muy relacionado, lo comparto. Es una conferencia de 20 minutos.

    En el min. 8,5 dice: «Qué por qué hablo sobre los beneficios del fracaso ? Pues porque el fracaso significó un lavado de lo superfluo. Dejé de pretender ser otra cosa que no fuera yo misma y empecé a poner toda mi energía en terminar el único trabajo que de verdad me importaba. Si hubiera tenido éxito en cualquier otra cosa quizás nunca hubiera encontrado la determinación de triunfar en el único campo que de verdad creía que era el mío. Fui liberada, porque mi peor temor se hizo realidad y aún seguía viva…….es imposible vivir sin fracasar en algo al menos que hayas vivido con tal prudencia que quizás no hayas vivido, en cuyo caso habrás fracasado por defecto….»

    J.K.Rowling y su fracaso: http://www.ted.com/talks/jk_rowling_the_fringe_benefits_of_failure

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