Actualidad y Psicoanálisis

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Babypod: la ciencia no siempre está de nuestro lado

El otro día con gran asombro vimos  en un catálogo, que  Media Markt está vendiendo  y citamos textualmente: «Altavoz intravaginal – Babypod, Favorece el desarrollo neuronal prenatal, Silicona, Rosa«.

El babypod está basado en unas investigaciones realizados por el Instituto Marquès que afirman lo siguiente:

«Con este estudio demostramos, además, que la única manera de que el feto oiga la música, igual que la escuchamos nosotros, es emitiéndola desde la vagina de la madre. Si emitimos música desde el exterior, a través del abdomen, el feto no la percibe igual….El feto está muy protegido de los ruidos. El hecho de que viva en un ambiente insonorizado hace que los sonidos le lleguen distorsionados tal y como han confirmado investigaciones realizadas en ovejas con micrófonos intrauterinos. Según estos trabajos, la mayoría de los sonidos le llegan como susurros (unos 30 decibelios), mientras que la voz materna emitida en conversación en tono normal (60 decibelios) prácticamente no le llega (24 decibelios). Además, como la mayoría de los sonidos son muy repetitivos, se acostumbra y no reacciona a ellos. No le impiden dormir.»

Captura de pantalla 2016-05-05 a las 11.20.22Nos espanta la idea y nos sorprende que nos quieran vender que «favorece el desarrollo» algo tan intrusivo  para el bebé.

¿Cómo habláis a un bebé?, lo normal es que nos acerquemos a ellos cuidando no incomodarlos, con tono tranquilo, voz pausada y suave, porque son sensibles a los estímulos y a asustarse, además sus ritmos fluctúan, lo que en determinado momento les agrada, acto seguido puede incomodarles.

Quien ha tenido niños sabe lo frágiles que son sensorial y emocionalmente, exigen del adulto versatilidad y capacidad de adaptación a sus reacciones, que son múltiples y variadas, ajustando nuestra respuesta a cada situación.

Lo que propone este «invento», es que al feto se le estimule si o sí, a ciegas, sin tener en cuenta sus reacciones.  El estudio  da por hecho que la música sin la pantalla protectora del cuerpo de la madre resulta estimulante, y en todo momento para los fetos.

Si la naturaleza protege a los fetos para que no reciban todos los ruidos del exterior por algo será. No se está teniendo en cuenta que a lo mejor lo que necesita el bebé es un espacio tranquilo para desarrollarse, para empezar a conectarse poco a poco, según su desarrollo madurativo y sus capacidades le permitan.

Estan basándose en las ecuaciones; estimulación = desarrollo,  ciencia = progreso  y no tiene por qué ser así.

La falta de empatía con los niños hace que muchas veces interpretemos sus emociones de manera que encajen con nuestros deseos, si se trata de fetos su indefensión todavía es mayor y se puede interpretar según el experimento, que cuando abren la boca mientras escuchan la musica intrauterina «sin filtro alguno para que les llegue mejor» es porque: «Los fetos responden a la música vía vaginal moviendo la boca y la lengua, como si quisieran hablar o cantar.»

A nosotras nos parece que una explicación para este tipo de cosas puede ser  la competitividad feroz de nuestra sociedad en la que cada vez incluimos más y más a los niños, queremos que los bebés salgan del útero con terreno ganado. Estamos confundiendo cuidar (que es lo que la mayoría de las embarazadas hacen tomando complejos vitamínicos, una dieta equilibrada, ejercicio moderado y visitas regulares al ginecólogo) con competir  y esto puede tener efectos muy adversos en el desarrollo, porque esta estimulación no parece que responda a una necesidad del bebé.

Además es importante que pensemos qué efectos puede causar esta intrusión en el bebé, puesto que el útero es un espacio protegido donde el feto se encuentra en estado de aletargamiento, una sobreestimulación, despertarle a nuestro antojo, puede generar secuelas que lejos de mejorar su calidad de vida en el futuro causen interferencias.

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