Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Bullying: el papel del grupo

Muchas noticias nos han conmocionado estas últimas semanas, hemos decidido hablar del caso de Diego. ¿Cómo es posible que un  niño de 11 años se suicide?. En su carta de despedida explica que es la única salida que encuentra porque no quiere ir más al colegio. Los padres sospechan que su negativa a ir se debía a que estaba siendo objeto de bullying.

Aunque la palabra bullying es un anglicismo, su uso es cada vez más común y se define como «acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se produce entre escolares, de forma reiterada y a lo largo del tiempo.»   «…El agresor o acosador molesta a su víctima de distintas maneras, ante el silencio o la complicidad del resto de los compañeros. Es habitual que el conflicto empiece con burlas que se vuelven sistemáticas y que pueden derivar en golpes o agresiones físicas.»

Existe mucha alarma social porque es un fenómeno que se está dando cada vez con mayor frecuencia entre la población escolar. Ya hemos escrito otro artículo sobre este tema, para leerlo podéis pinchar en el enlace Bullying o acoso escolar, pero hoy queremos hablar de los protocolos de actuación.  Muchos de ellos son tan específicos y rutinarios que desautorizan la intervención  desde el sentido común. Impiden la responsabilidad del adulto y también la del grupo de iguales ya que centran su mirada en el acosador y en el acosado, por lo que muchas veces, por no decir casi siempre, el grupo queda impasible ante la evidencia del acoso. Desde nuestro punto de vista, es imprescindible prevenirlo teniendo en cuenta al grupo.  Es en el grupo y bajo su silencio donde se genera el bullying.

Todos recordamos nuestra época escolar  en la que siempre había un niño o niña  que recibía la mayoría de las burlas de la clase, así funcionan los grupos, se depositan en otros las inseguridades, mientras haya uno más «tonto», más «feo», más «raro» yo me libro de ser tachado como tal.   Lo que generalmente ocurre también es que el propio grupo frena los ataques masivos hacia esa persona, pero cuando esto no ocurre  aparece el bullying y la agresión va in crescendo.

Finlandia, uno de los paises mejor considerados en cuanto a educación se refiere, lleva años trabajando con un protocolo de bullying que ha hecho que las tasas desciendan y que la situación se pueda manejar desde los centros escolares. Este es un extracto del programa que se utiliza:

A diferencia de otros modelos que se centran exclusivamente en la víctima y el acosador, «KiVa intenta cambiar las normas que rigen el grupo —indica la profesora—. Dentro del grupo están los otros, esas personas que no acosan, que observan, que son testigos y que se ríen. A través de esa comunicación no verbal transmiten el mensaje de que lo que pasa es divertido o está bien, aunque tengan una opinión diferente. No hay que cambiar la actitud de la víctima, para que sea más extrovertida o menos tímida, sino influir en los testigos. Si se consigue que no participen en el acoso, eso hace cambiar la actitud del acosador. El objetivo es concienciar de lo importante de las acciones del grupo y empatizar, defender y apoyar a la víctima».

El bullying, como dicen los finlandeses, no es una cuestión de víctima-agresor, es una cuestión grupal y como tal hay que tratarla.

  1. Blanca Responder

    Muy interesante el enfoque de «el grupo» como vínculo necesario entre el acosador y la víctima. Realmente es una pieza clave en los casos de bullying y no se presta la debida atención.

  2. Natalia Responder

    Bravo por los finlandeses!!
    Siempre por delante y valientes en sus propuestas educativas.
    Bravo por este blog!!
    Siempre por delante y valiente en sus reflexiones.

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