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Capitán Fantástico: El Liderazgo Parental

Los niños necesitan sentir que los adultos saben lo que se hacen, que están a salvo  porque son “Capitanes Fantásticos”. Si esta idea se rompe,”papá o mamá sabrán que hacer”, el niño queda desprovisto de una seguridad imprescindible para  desarrollar su psíquismo.

En la película “Capitán Fantástico” nos encontramos a un padre de familia  distinto en la manera de entender la vida y la paternidad.  Lo que más sorprende es el modo de vida y  por eso  toda nuestra atención se dirige hacia allí, pero no vamos a entrar en lo oportuno o no de vivir al margen de lo estipulado por la sociedad, donde queremos llegar es a pensar qué tipo de padre es.

La película nos muestra un padre que elige  educar a sus hijos preparándolos para vivir en un mundo que considera lleno de confusiones y peligros, de manera que sean fuertes física y mentalmente, capaces de defenderse de los peligros de la vida y la naturaleza, que sepan buscarse la comida y saber diferenciar entre alimentos y venenos. De la misma manera les enseña a discernir  y aprender a reconocer  lo que es correcto y lo que no lo es,  sabiendo plantear y razonar las cuestiones porque eso les hace fuertes. Han de saber destapar lo falso y elegir aquello que tenga más verdad, renunciando al autoengaño.

En esencia no es nada diferente a lo que quiere cualquier padre  o madre para sus hijos, la diferencia radica, primero, en que es frecuente que esto se intente conseguir sin frustrar a los niños, se pretende que aprendan a razonar sin que se tengan que esforzar en trabajar en ello, sin que tengan que aceptar las consecuencias de sus actos, sin que tengan que aceptar límites y no tener lo que tienen otros, porque con frecuencia son los padres los primeros que no quieren que sus hijos pasen por nada de esto, porque igualan en cierto sentido frustración a maltrato.

En la película, el padre es coherente con lo que piensa y así se lo trasmite a sus hijos. Desarrolla un modo de vida y de relación con ellos donde no hay nada que no se pueda plantear ni pensar, pero del mismo modo todos saben cual es su lugar y en qué medida tienen que colaborar. Parece que una vida  menos edulcorada,  no hace infelices a los niños, al contrario, los dota de seguridad en si mismos, reconociéndose como uno más y no como el ombligo del mundo, sabiendo que su cooperación es imprescindible para la supervivencia y la felicidad y con la suficiente perspectiva como para no dar por válida una idea, provenga de quien provenga, sin haberla pensado primero.

En segundo lugar, se atreve a aprender a ser padre. No sigue consignas estipuladas ni prefijadas sin más, quizás sea también por esto por lo que en su entorno es visto como un loco que no hace lo correcto. ¿Pero qué es lo correcto? ¿de qué estamos hablando?

El límite entre ser padre y no serlo está claro, todos sabemos que hay adultos que están enfermos y maltratan a sus hijos, pero  de lo que habla la película no es de eso. Lo que verdaderamente parece incomodar, por ejemplo a los cuñados de Ben, es que este tenga capacidad para dirigir su paternidad, para poner en cuestión lo establecido y salirse del redil . No hay cosa que más nos ofenda que el que alguien se atreva a desmontar nuestras creencias.

Equivocado o no, el padre es honesto consigo mismo y con sus hijos y esa honestidad es lo que a nuestro modo de ver captan los niños y les hace sentirse bajo las ordenes de un buen capitán.

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