Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Cataluña

 

La sociedad española vive los acontecimientos de Cataluña con una mezcla de asombro, pena y rabia.  A los que no vivimos en Cataluña nos cuesta ponernos en su piel, para ellos el panorama no es igual, porque son sus familiares, amigos,  vecinos, compañeros de trabajo…, los que se están insultando y odiando entre ellos.  Si las posiciones se radicalizan en el odio y la rabia, la solución será violenta.

¿Cómo hacer para que a uno no le invada la rabia y destroce todo tanto, que sea imposible reconstruirlo?  El otro día Alfonso Guerra decía en una entrevista que ahora tiene que primar el intelecto frente a la emoción.  Dejarse llevar por la emoción en su vertiente más destructiva es siempre peligroso, pero suele ocurrir que cuando el grupo te ampara, el peligro de confundir razón con emoción aumenta exponencialmente.  Llevamos años trabajando con grupos y estudiando sus comportamientos y por eso sabemos que cuando el grupo se deja llevar, las actuaciones y el descontrol son masivos.  Es importante tomar distancia y poder pensar, tomar perspectiva para no dejar que la emoción destructiva domine.

A este tipo de mecanismo inconsciente que desata en los grupos sentimientos de “todos a una” se les llama Supuestos Básicos. Hay sobre todo de dos tipos, de ataque y de dependencia. Estos sentimientos colectivos sirven para unir al grupo y dirigirlo hacia una meta. Cuando se trata de dependencia el grupo queda tranquilo sintiéndose protegido y sin actuar físicamente. En el caso del supuesto básico de ataque, se promueve  en el grupo   la movilización  contra un enemigo, si no lo hay se busca, porque esta es la única manera en que el grupo se cohesione, por esta razón se necesita algo o alguien a quien echar la culpa. En cualquiera de los dos casos el individuo no existe, el lema “somos uno” se hace realidad porque nadie puede pensar diferente  del grupo, en realidad lo que está prohibido es pensar.

Cuando funcionamos mentalmente de manera independiente al grupo, somos Berto Romero, el papá, que pone sentido común y orden a los niños. Este es un aspecto maduro de nuestro psiquismo que contiene y frena  a otros aspectos que tienden al descontrol y a no pensar. Pero cuando nuestro papá interno queda desorientado o fuera de juego porque ha perdido la capacidad para pensar, es cuando este tipo de mecanismos sin cabeza vienen rápidamente a “resolver” sin mediar palabra.  ¿Pero que ocurre cuando el adulto, (padre, jefe, líder político…) funciona como un niño y se deja llevar por estos sentimientos inconscientes”sin cabeza”? Pues que se está autorizando al niño a  hacer cualquier cosa, lo que su rabia, envidia, impotencia le dicte para desahogarse.

Un grupo necesita contención,  cuando se autoriza a que la rabia se desate, cuando se autoriza el ataque al diferente, el grupo se descontrola y queda a la deriva.

  1. Veroca Responder

    Como siempre, muy acertada vuestra reflexión… muchas gracias! Así es y así lo estamos viendo…

  2. EVA MILLET MALAGARRIGA Responder

    Muy interesante; soy catalana y la verdad es que estamos pasando un momento muy malo. En nombre de una ideología, el nacionalismo, disfrazada de “emociones” (que no todos compartimos), se nos está dividiendo y arrebatando un derecho tan fundamental como es el derecho a vivir tranquilos. Nuestros políticos, catalanes y españoles, se están comportando con una irresponsabilidad que, espero, no resulte aún más peligrosa de lo que está resultando.

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