Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Cómo empieza el abuso? ¿Se puede parar?

download

El famoso productor Harvey Weinstein, de 65 años, esta acusado de abuso y acoso sexual por unas 40 actrices, incluidas Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie y Mira Sorvino, exnovia de Tarantino.

Llama la atención que alguien pueda abusar durante años sin que nadie le haya parado los pies. Quizás una vez que  se pone en marcha el engranaje del abuso, sea difícil pararlo. Al contrario de lo que podemos creer, no es fácil detectar el comienzo del abuso, porque el abuso suele  darse entre personas que tienen una relación asimétrica, en la que uno de los miembros depende del otro. Existe por tanto dependencia y además suele tratarse de relaciones que pueden estar basadas en la confianza. Por tanto, son todas ellas relaciones que la mayoría de las veces  no se eligen, en las que hay una historia de continuidad y de las que se espera algo. No son libres.

Para que una relación de dependencia se transforme en una relación de sometimiento, el miembro que ostenta mayor poder, ha de tener problemas  para establecer límites claros y honestos. Suele tratarse de personas que se rigen por un aspecto de su personalidad infantil, voraz y sádico, que les hace difícil  empatizar  con  la fragilidad y las necesidades del otro. Además suelen creer que lo que ellos desean y lo que ellos piensan, es compartido por los demás (los abusados)  “aunque no lo digan”.

Así es como históricamente muchos hombres han abusado de mujeres, “mírala si lo está pidiendo a gritos”, “lo está deseando”.

Pero existe una oportunidad para que el abusador le de la vuelta a esta situación, pues a la vez, se suele disponer en algún lugar de la mente de una visión de las cosas más sensata donde la parte madura de la personalidad,  dice: “NO es verdad esto que te estás imaginando , ¡PARA!”.

Si en ese momento de tironeo interior, la parte sensata tuviese la fortuna de encontrar  apoyo en el exterior, alguien que se sumase al debate e hiciese que la balanza pesase más en el  “NO” (un profesor, un padre, una madre, un amigo…) alguien que siendo testigo del “desliz”, y decimos desliz porque al principio siempre se trata de una transgresión relativa, “una broma”, “un juego”…, el final podría ser menos malo.

Si tras un gesto abusivo no hay reprimenda o sanción alguna, queda implícito el consentimiento y la puerta puede quedar, si se quiere, abierta para  continuar con el abuso.

Los observadores, los testigos de los abusos, tienen un papel fundamental porque son los que pueden sancionar y dar feedback al agresor, de manera que este pueda verse desde otro lugar y sentir el horror que siente la víctima. Pero claro, a los observadores les pasan muchas cosas:

La primera: deben  tener un criterio bien armado, que diferencie claramente lo que se puede de lo que no. Personas firmes que no confundan una cosa con su opuesta para que , por ejemplo,  directores de centros educativos  defiendan el ideario escolar frente a la presión para convertir el centro en un negocio, cosas tan “inocentes” como  permitir que en el centro escolar haya máquinas expendedoras de comida basura y refrescos. Parece que se confunde enseñar a comer a los niños “tenéis que comer de todo, comida sana, etc..” con esto otro: “bueno si lo consumís en mi maquina te dejo comer comida basura”

La segunda: contar con la suficiente fortaleza para sostener el rechazo que provocará la verdad. La persona que denuncia lo que nadie quiere ver, queda sola, separada del grupo y tiene que tener mucha fortaleza y seguridad en si misma para soportar la presión que al principio generará la noticia, el que denuncia se suele convertir  en “el emisario al que hay que matar”

La tercera: tiene que ver con la capacidad para ser objetivo y tomar perspectiva en el análisis de las situaciones. Cuanta más distancia  emocional tiene el observador, mayor capacidad para ver las cosas como son.  Cuando hay mucha implicación, por ejemplo en el caso de madres que conviven con el abusador de sus hijos, ante el horror del abuso  se activa un mecanismo psicológico inconsciente que se llama Negación, que consiste en crear hipótesis que permitan que aquello que gustaría  no haber visto, se esfume.

La cuarta: existe una dificultad implícita en la capacidad para detectar maltrato, un adulto que ha sido abusado de pequeño, dudará ante el abuso porque se identificará con el agresor, estará incapacitado para ver a la víctima como tal.

Deja un comentario

captcha *