Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Cómo es la sexualidad adolescente?

En la adolescencia la infancia se hace pedazos. Literalmente. Todo lo que se fue en el pasado, sirve como poso sobre el que construir una nueva identidad. Si la calidad de lo construido en la infancia es suficientemente buena, podrán salir de esta etapa reforzados y con una identidad adulta consistente.

Cuando decimos que la infancia se hace pedazos lo que queremos decir es que aspectos de la identidad que habían quedado latentes, como a la espera de ser integrados, pujan por tener un lugar cobrando un protagonismo a veces desmedido. Así vemos adolescentes que se posicionan en los más insólitos estilos, comportamientos e ideologías. Pero por si fuera poco,  dentro de los grupos, aun siendo de la misma “tribu”, hay representantes de diferentes tipologías: el listo, el guapo, la intelectual, el friki, el gordo, la fea, la radical, el drogata, el pirado..,, así hasta el infinito. Esto es así porque todos esos aspectos han de ser revisados para ser descartados por no ser suficientemente relevantes  de la propia identidad o por el contrario ser integrados como parte de la personalidad. En este repaso histórico de quien soy y quien no, necesitan al grupo como continente de todos estos aspectos. La sexualidad es uno de los aspectos más importantes, por no decir el de mayor importancia.

En este medirse y compararse con sus semejantes femeninos y masculinos, los chicos y chicas van dando forma a su deseo y colocándose respecto a los otros.

La identificación sexual pasa en primer lugar por medirse con los del mismo sexo. Los chicos y las chicas van a tener un mejor amigo de su mismo sexo, personajes  a los que admiren por cualidades que les despierten deseos de parecerse, de pertenencia… personajes públicos, deportistas, adultos de su entorno, que por causarles cierta admiración, querrán tomar de ellos aquellas cualidades que a sus ojos les hacen únicos. Así dan los pasos para constituirse como mujer o como hombre.

Es en esta etapa donde a veces los padres sospechan que su hijo o su hija es homosexual. Podrían serlo, pero lo común es que si se permite  que el proceso de identificación siga su curso, se termine reforzando la identidad femenina y masculina respectivamente al haber extraído todo el potencial femenino y masculino  eligiendo aquellas cualidades de sus amigos, profesores, ídolos, etc

La película “Llámame por tu nombre” nos puede servir para pensar sobre este proceso de transformación y de identificación sexual. El adolescente protagonista se ve atraído de una manera visceral por el joven visitante invitado a pasar unas semanas veraniegas con él y su familia. El joven es un personaje fascinante, guapo, inteligente, divertido, todo un espíritu libre, que se postula como buen candidato a ser idealizado. Los adolescentes necesitan de figuras de referencia a las que seguir y en las que proyectar sentimientos y deseos que  permitan dar rienda suelta a todo lo pulsional que se lleva dentro, confundiendo su yo con el del otro. Así es como los protagonistas deciden llamarse por el nombre del otro, “cuando me quieras llamar, llámame por tu nombre”. Son dos y son uno. Son lo mismo, porque para ser distinto primero hay que ser igual.

Por lo general estas idealizaciones no pasan de ser eso, ideas, sensaciones apasionadas que con el tiempo sirven para dar forma integrada a la sexualidad más amplia y compleja, la que permite atreverse a acercarse a lo distinto, al sexo opuesto.

Pero en este proceso muchos adolescentes hacen  la elección de objeto sexual homosexual porque no gestaron íntimamente todo este cóctel confuso, alguien se atrevió a etiquetarlo, puso acentos, hizo sentencias. Muy diferente es  lo que el padre del adolescente protagonista hace, pone palabras solo cuando ha terminado la “tempestad”, con una sensibilidad que impresiona, algunos de los sentimientos que puede reconocer en su hijo y que también reconoció en sí mismo. Con prudencia, y hablando solo hasta donde cree puede estar disponible el hijo a escuchar.

¿Por qué nos empeñaremos tanto en  poner la sexualidad de  los niños y los adolescentes en el punto de mira?

Se nos debe hacer difícil  sostener la incertidumbre que genera la construcción de la identidad. Lo queremos todo sentenciado y clasificado lo antes posible y si además lo podemos catalogar de genético mejor que mejor.

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