Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Cómo hacer de su hijo un corrupto: 1ª parte. «Los conseguidores»

 

El otro día en el artículo titulado «El Pequeño Nicolás» decíamos  que  Nicolás era un conseguidor,  una caricatura de lo que hacen los mayores. Nos venían a la cabeza esos programas concurso  en los que se buscan talentos infantiles e imitan a cantantes adultos y famosos. Si se trata de imitar a «La Pantoja», llevan trajes de cola y peineta, ponen cara de compungidos y haciendo gorgoritos te parece que de un momento a otro van a sacar a Paquirrín o a Isabelita a cantar.

El caso es que todos al verlo sabemos que es una imitación, más o menos acertada, pero nadie creería que es Isabel Pantoja, porque la realidad es mucho más que eso. Igual pasa con el Pequeño Nicolás, es una caricatura, la realidad es mucho más. Él se ha esforzado por tomar de los «mayores» aquellas características esenciales para hacer el personaje. En este caso, Nicolás se esforzó por parecer un «hombre de referencia».

La caricatura que salió no gusto a nadie, fue como el retrato de Dorian Grey; una aberración. Si la esencia que plasma la caricatura espanta, lo que deberíamos hacer es mirar al modelo de referencia, no a la imitación.

La pregunta que nos hacemos entonces es ¿cuáles son nuestros modelos para que produzcan tales caricaturas? Y lo que es más importante ¿cómo hemos llegado a esos modelos?

También en el mismo artículo, poníamos el ejemplo de una comunidad de vecinos en la que  con la llegada de un nuevo presidente se había dejado de robar. Lo había conseguido  no dejándose arrastrar por la inercia del modelo anterior, ocupándose del bien común como si fuese el propio.

Podríamos decir que no siguió el modelo narcisista por el que actuaba el otro presidente, que es el que impera cuando no hay un buen desarrollo psíquico.

El modelo narcisista es el que se establece en la mente cuando el proceso de crecimiento psíquico queda interrumpido. Este proceso se interrumpe básicamente por el tipo de relación que establecen los padres con los hijos. Por ejemplo, hace pocos días hablando con una madre me decía: «a mi hija la llevo en coche, porque mientras yo pueda, no va a coger transporte público», en ningún caso queremos juzgar esta afirmación, pero lo que a mi me hizo pensar es que valoraba que su hija no tuviera que hacer ningún esfuerzo. Esta misma madre también se quejaba de los continuos descontroles, gritos, portazos, etc de su hija y decía: «se enfada en cuanto no hace lo que le da la gana».

Si tomamos este ejemplo como una actitud inconsciente de la madre, donde satisfacer es querer y frustrar  es no querer,  la madre podría estar ejerciendo el papel de «conseguidora»,  por tanto la hija esta captando el siguiente  mensaje: yo no me tengo que esforzar. La madre sin saberlo le está dando esta consigna: «tu lo mereces todo».

Lo que se está destapando estas semanas sobre comisiones, cuentas en Suiza, etc, por parte de todos los partidos más votados en España, responde al lema de «tu no tienes que hacer nada, son ellos los que te deben dar», «yo por ser quien soy y ocupar este lugar, me lo merezco todo». El pobre Nicolás andaba desesperado consiguiendo para unos y otros porque entendió que esto era a lo que jugaban sus mayores. La hija y su madre también.

La actitud conseguidora por parte de los padres  es el primer paso para hacer de los niños unos auténticos narcisistas. Sobre este tipo de personalidad hablaremos la próxima semana.

Continuará…

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