Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Cómo hacer de tu hijo un corrupto. 4ª parte: «La ley del padre».

Hoy queremos terminar con esta serie de artículos sobre la corrupción hablando de la sobreprotección y sus consecuencias.

Como decíamos en nuestro último artículo, la ley del más fuerte se instala como sustituto de la ley del padre cuando no se madura psíquicamente.

Uno de los factores más importantes para anclar a nuestros hijos en la «ley del más fuerte» en lugar de en «la ley del padre» es la sobreprotección, que impide que los niños aprendan de la experiencia e interioricen las normas y los límites.

Normalmente se entiende la sobreprotección como una extensión del amor y no lo es. Con la sobreprotección el adulto se protege de sentir dolor e impide que su hijo experimente y comprenda los límites de su cuerpo, de sus capacidades y del entorno que le rodea. Cuantas veces habremos observado en el parque padres que no permiten a sus hijos subir y probar los diferentes juegos infantiles por temor a que se hagan daño, lo que piensan y dicen es que no quieren que su hijo se lastime, cuando lo que de verdad están evitando es su propio sufrimiento.  Lo que hace el niño en el parque, entre otras cosas,  es investigar el espacio, encontrarse con dificultades y si las supera, sentirse más capaz y con  habilidades que antes no tenía o no sabía que  tenía. Todo   esto le va a reportar una sensación de poder y control indispensables para su autoestima. Las situaciones de superación acarrean cierto riesgo, pero este es asumible si son acordes a las diferentes edades. Cada etapa tiene sus pruebas de superación.

Si no se permite la experimentación que acompaña al crecimiento, la capacidad de tomar decisiones siempre va a estar en poder del padre dejando al hijo dependiente e inseguro.  Con esto ya se están sembrando las semillas de la dependencia al grupo.  El niño crecerá con la idea de que hay «otro más fuerte» qué es el que sabe.  Se establecerá una relación de poder y sumisión.  Esto sería la «ley del más fuerte». Al no permitir al niño desarrollar las capacidades físicas que van ligadas al desarrollo de sus capacidades psíquicas le deja en una situación de fragilidad y miedo, si los padres continúan poniendo por delante su miedo y sobreprotección, cronificarán la debilidad y el miedo en sus hijos.

El padre que permite la experimentación dentro de un espacio seguro y acompaña este proceso, ayuda a que  su hijo interiorice  sus propias capacidades y  confíe en ellas.  Cuando al niño se le da espacio, desarrollará la capacidad de pensar y con ella el juicio propio.  Ya no se regirá por la «ley del más fuerte» sino por la sensatez, por lo que sea más autentico para él, lo que le permitirá defender sus ideas y no dejarse llevar por la masa.   Lo que está interiorzando es «la ley del padre».

Así, por ejemplo en  la adolescencia, etapa de  rebeldía por definición, los adolescentes que hayan interiorizado la «ley del padre» lucharán  para que las cosas sean mejores para todos, cambiando el status quo. Pero si esta rebeldía se da sin haber hecho un proceso de maduración, entonces la rebeldía va contra la norma sin más.

Un ejemplo de esto podría ser el botellón, hay quien se rebela contra el precio de la bebida saliendo a beber en grupo en lugares públicos, no están en guerra con el mundo, simplemente están rebelándose contra algo que creen injusto, haciéndose cargo de las consecuencias: generan basura y la recogen, hay vecinos y los tienen en cuenta.  Otros simplemente se creen con el derecho de hacer lo que quieran, bebiendo en lugares públicos sin hacerse cargo ni de la basura que generan ni del ruido que meten.

Otro ejemplo de esto es la rebeldía que se pone en los grafittis,  puede ser  o un arma para luchar contra los entresijos del negocio que mueve la obras de arte o ser simplemente vandalismo. Un ejemplo de lo primero puede ser el grafitero Bansky que con su talento reta el establishment del arte.

Los grupos son un arma muy potente, si están integrados por personas que son capaces de diferenciarse y funcionar con criterio propio serán grupos constructivos, si están integrados por personas que funcionan según la ley del mas fuerte, serán grupos destructivos.

Para crecer hay que transitar por el dolor, la evitación de este dolor no favorecerá la maduración ni el pensamiento, solo favorecerá el narcisismo y de esta manera no habrá bien común, solo bien propio.

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