Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Conflictos

Una seguidora de nuestro blog se puso en contacto con nosotras para hablarnos de un curso que está haciendo sobre gestión de conflictos.  Nos comentó que el mensaje del curso era “cómo evitarlos” y nos preguntó que opinábamos nosotras. Creemos que hay conflictos que hay que evitar porque no llevan a ningún lado y hay otros que son fundamentales para el desarrollo de nuestra identidad.

Para pensar sobre esto vamos primero a poner un ejemplo:

El otro día una madre nos consultó preocupada porque su hija de dos años y medio no compartía en el parque, defendía lo suyo a capa y espada y montaba unas pataletas terribles cuando la madre la obligaba a dejar sus juguetes.

Esta es una escena habitual, los adultos creemos que al no compartir, nuestro hijo se va a convertir en un niño consentido y egoísta, pero para los niños es fundamental pasar por esta etapa del mío, porque mío a esta edad es igual a yo.

Cuando  estos objetos dejen de cumplir la función de darles una identidad pasarán a la etapa de la socialización, porque primero hay que construir el “yo” para poder llegar al “otro”. Cuando ocurra esto el niño querrá compartir sin que le tengamos que obligar, porque entenderá para que sirve compartir y podrá decidir a quien y cuando quiere dejar sus cosas.

Si permitimos al niño vincularse con sus cosas,  protegerlas,  cuidarlas,  amarlas… estaremos sembrando lo que más adelante querremos recoger: amor propio, autoestima, deseo de conocer, compromiso y atención.

El niño ahora, eligiendo, está poniendo en marcha lo que más adelante dará lugar al criterio propio, durante este aprendizaje irá valorando qué quiere, qué no quiere, qué le gusta, qué no le gusta, a quien quiere como amigo, en definitiva, aprenderá a diferenciar.  Los conflictos son fundamentales para que el niño aprenda a pensar y a confiar en si mismo. Es un aprendizaje por ensayo y error. Lo que a veces intentamos evitar es lo violento del “no”, pero es importante que el niño aprenda a decir no y a tolerar que se lo digan a él.

Desde esta perspectiva  podemos entender por qué el conflicto es básico  para el desarrollo, para construir nuestro psiquismo y nuestra personalidad. El conflicto es un mal trago, pero es necesario y a base de práctica aprenderemos a gestionarlo  de una manera más madura.  Podremos pasar de la pataleta a la defensa razonada de lo que queremos.

Un conflicto no es tocar el claxon y lanzar improperios por la ventana del coche debido al enfado con otro conductor, eso es una pataleta. Un conflicto es enfrentar y defender lo que queremos, lo que pensamos que es justo. Si la pala es mía ¿por qué se la voy a prestar al primero que me la pida? la prestaré cuando no la necesite o cuando yo quiera.

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