Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Dónde está la ley del incesto?

Un padre que ha tenido un bebé con su hija denuncia “juicio moral” al retirarles la patria potestad

Esta noticia nos llena de inquietud, ¿cómo es posible que un padre y una hija se puedan plantear “el derecho” a ser pareja sin siquiera caer en la cuenta del incesto?. Queremos pensar desde un vértice psicológico sobre los argumentos que han utilizado para defender su derecho a ser pareja y a oponerse a la retirada de la custodia del bebé.

 Las figuras paterna y materna son fundamentales para el desarrollo del psiquismo del niño. Su papel, siempre y cuando estén bien definidos los límites y  roles de la relación padres/hijos,  cumple una  función básica para dotar al bebé de patrones internos de desarrollo, sin esto lo que habrá será confusión que derivará en diferentes tipos en patología mental.

En este caso la confusión se ve muy clara en la frase «Somos padre e hija pero ella nunca me ha visto como un padre porque yo, más que un padre, he sido un amigo”. Una hija sin padre se encuentra en peligro, porque nadie entonces hará la función paterna de poner límites y proteger. Esta función permite estar a salvo externamente, pero lo  fundamental es que también  estará a salvo internamente. Al poder establecer criterios  que decidan qué cosas ponen en peligro, que cosas son sanas, cuáles se deben hacer y cuales no, se asientan los  referentes diferenciadores sobre los que se construye la capacidad de discriminación y análisis. Sin estos criterios  el niño queda sin rumbo al no tener un marco de referencia para pensar.

Esto es lo que le debe haber pasado al niño  de 14 años que abusaba sexualmente de su hermana de 3 para vender las imágenes por internet  y de este modo poderse comprar una videoconsola.  Tal como dijo él, «era consciente de que había hecho algo malo, pero no calibraba la gravedad» , tenía idea de que lo que estaba haciendo podría estar mal pero no estaba seguro. Esta indiferenciación es producto de la ambigüedad y la falta de referentes paternos. Si los límites están claros el niño no se confunde.

Como el padre incestuoso no lo tiene claro, ha sido el primero que ha rebasado los límites y ha confundido la relación paterno/filial con una relación de pareja. Ha confundido las señales que todos los niños emiten de cariño y amor, con sexualidad y así ha debido ser desde que su hija era pequeña, como dice él “nuestra relación comenzó como empiezan todas: juegos, llevarse bien, confianza. Y ha ido muy bien hasta que se ha sabido.»

Lo que realmente nos sorprende de esta noticia es que el incesto no esté penado en España y que además no se  trate como lo que es: una perversión. Es deber del Estado  proteger a este bebé para que no vuelva a ocurrir lo mismo, porque un padre y una madre confundidos volverán a repetir la misma historia.

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