Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Ébola

El primer contagio de ébola en Europa se ha producido en las últimas semanas en Madrid. Parece que ha habido una falta grave de previsión en el momento de decidir traer a los dos españoles enfermos de ébola  desde África  para someterles a un tratamiento adecuado en España.  Pero claro, de esto nos enteramos a toro pasado y es lógico, porque no somos nosotros quienes tenemos que estar al tanto de si los protocolos sanitarios son los adecuados, de si los recortes en sanidad siguen permitiendo disponer de los recursos necesarios para cualquier emergencia, etc.

Quizás el caso del ébola está activando una sensación en la sociedad que muchos teníamos latente.  Se trata del sentimiento de desconfianza ¿en manos de quien estamos? Los que toman decisiones deberían ser las personas más adultas y sensatas de la sociedad, lo mismo que se espera de un padre, que tome medidas sensatas, por duras o impopulares que sean.


Creemos que la falta de confianza es una de las mayores lacras sociales, sin confianza no se puede avanzar de manera sana.  La suspicacia que genera en la sociedad saberse en manos de personas ineficaces o injustas, promueve en los ciudadanos el mismo sentimiento que pueden tener los niños cuando no se sienten comprendidos ni cuidados.

La sensación que se dispara socialmente es de estar a la deriva.

«La posible futura alcaldesa de Barcelona por Guayem, Ana Colau, ha soltado hoy otra de sus perlas en Twitter, con motivo de la enfermera contagiada de ébola. «Desmantela la sanidad pública, trae un virus mortal y no toma las medidas más básicas de prevención ¿Exterminio encubierto?», ha escrito la inefable justiciera social.» (Libertad Digital, miércoles 8 de octubre de 2014)

Ana Colau habla  de la intencionalidad de la propagación de un virus que  nos mate. Esto quizás se pueda repensar en otros términos, por ejemplo, en términos económicos. ¿Cuántas veces se toman decisiones que ponen en riesgo nuestra supervivencia?,  subida y creación de impuestos, bajadas de salarios, recortes en los servicios comunitarios, despilfarro de los fondos públicos, etc. Como si no hubiese conexión entre las decisiones que se toman y la vida de las personas.

Quizás por todo esto se oye en los medios de comunicación cosas como esta:  «hay desconfianza en los mercados».  Los mercados no sienten ni padecen ¡son las personas! quienes mueven el mundo!

La sensación que se genera es de desconfianza porque parece que a nadie le importa la calidad de la vida, como si no se supiese traducir las decisiones que se toman con los efectos que producen. Si no se hace esta traducción, la epidemia está servida, se crea un entorno de desconfianza donde ya nadie cree en nadie, se acabó la solidaridad y así terminar pensando  cosas como las que ha declarado Ana Colau, no resulta tan extraño.

Para que una sociedad funcione lo primero que tenemos que fomentar y cuidar es la confianza.  Porque sin confianza lo que se despierta es la paranoia.

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