Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

El aburrimiento es necesario para hacernos inteligentes y humanos

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A la generación que creció con la televisión se le hace difícil imaginar la rutina de la vida sin imágenes que llenen los momentos de vacío. A las nuevas generaciones, la construcción que tienen de la vida las anteriores, se les hace imposible de imaginar.

Casi siempre que se habla de tecnología viene asociada a la idea de progreso y beneficio para la humanidad. Pero es probable que el avance tecnológico deje sin recuerdo lo que de humano se concibió en el pasado. Las generaciones van incorporando un modelo de SER distinto, que  elimina algunos de los parámetros  que pueden resultar imprescindibles  para lograr constituirse como tal.

El tiempo y el espacio se conceptualizan de manera distinta, antiguamente eran parámetros estables que marcaban ritmos, generalmente alineados con los ritmos de la naturaleza, ciclos vitales, duración de las cosas…etc, que si bien podían ser duros,  aportaban espacio para SER.

El concepto de “tiempo muerto” (Período de tiempo del que se dispone para hacer algo.”perder el tiempo; ahora tiene tiempo para dedicarse a sus aficiones”), es el tiempo en el que pueden surgir los mejores juegos y las mejores ideas. En el tiempo muerto o perdido  es donde los niños bajan a jugar con otros niños y completan su formación humanista. Es justamente en estos espacios donde se produce el desarrollo de la inteligencia social, racional y emocional. Pero nuestra sociedad lo está haciendo desaparecer. El estilo de vida que tenemos, donde el espacio y el tiempo se milimetra y cronometra, no deja lugar para nada de esto.

Nuestro psiquismo se construye con tiempo y espacio, necesarios ambos para que el vacío y el aburrimiento sean transformados en pensamiento, ideas, creatividad de todo tipo, plástico, poético o filosófico, da igual, el caso es que “el tiempo muerto” se transforme en “vivo”.

Pero el miedo que las nuevas generaciones tienen al tiempo y al espacio “vacío” se está multiplicando exponencialmente y la tecnología y el nuevo modo de vida convierte ese vacío potencial creador, en espacio de consumo compulsivo y hueco.

Es así como nos cuentan algunos padres que sus hijos se levantan viendo vídeos de  youtubers y se acuestan contestando mensajes en Twitter o colgando fotos en Instagram. El espacio privado se junta con el público, el tiempo de uno se esfuma

La presión que ejerce la cultura actual, hace que los niños crezcan en un contesto donde ya no hay registro de tiempo y espacio porque nacen sin él y así es muy difícil alcanzar un estado de desarrollo y crecimiento personal. Somos presa de la patología de esta era, el Narcisismo, un narcisismo primitivo del que los niños  no  pueden salir porque sus padres a duras penas lo hicieron. No hay visos de transformación hacia lo individual,  lo distinto, de responsabilidad, de autocontrol, de justicia, de hermandad….de humanidad.  Sin tiempo y espacio para el aburrimiento  el mundo se complace y se recrea en lo mismo, repetido y voraz, sin fin.

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