Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

El dolor es la clave de la felicidad…. (mejor me voy al Black Friday)

Claramente el DOLOR es la clave de la FELICIDAD.

¡A primera vista pareciera que nos hemos vuelto masoquistas!  Nada de eso, estamos afirmando que para poder crecer hay que enfrentar retos vitales que conllevan siempre dolor y que aquellos que aprenden a sumergirse en él y tolerarlo, se convierten en personas más fuertes y sanas mentalmente. Esta inmersión en el dolor, si se hace adecuadamente, es la llave del crecimiento psíquico y de la felicidad,  pero  las dosis han de estar evolutivamente ajustadas, que no sobrepasen lo que uno puede tolerar de manera sana.

IMG-20181121-WA0002Para poder aprender a tramitar el dolor es imprescindible  que exista un entorno capaz de darle sentido. Los adultos lo suficientemente maduros como para poder hacerse  cargo emocionalmente de los niños, son  capaces de tolerar el dolor  y de contenerlo. Si los niños sienten esta seguridad, podrán a su vez sentirse capaces de enfrentarse a el.   Cuando esto no ocurre, se produce un desencuentro tóxico que hará más difícil madurar.

Cuando somos capaces de tolerar la frustración (dolor), tenemos la capacidad de pensar en vez de actuar. Así nos sentimos capaces de resolver los problemas de la vida, que son el motor para el desarrollo de la autoestima porque nos hace fuertes  y seguros.  De este modo elegiremos caminos que impliquen esfuerzo y logro, conseguiremos  SATISFACCIÓN al llegar a la meta. Cuando no hemos adquirido la capacidad de tolerar la frustración recurriremos al PLACER que nos proveerá de “satisfacción con minúsculas”, porque es muy  fugaz y volátil.

Parece que esta semana muchos nos podremos acoger al placer efímero de las compras, hemos institucionalizado una nueva fecha de ventas “el Black Friday”. Ayer en el autobús oíamos como el conductor de una linea de cercanías, hablaba por radio  sobre “la que nos viene encima mañana, si hoy hay atasco verás con el Black Friday” y es que este tipo de eventos canaliza una necesidad primitiva social,  en lo referente a la transacción comercial y  otra emocional relativa a hacernos fácil el placer que no la satisfacción.

 

 

Deja un comentario

captcha *