Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

El miedo de los niños

El otro día en la radio el filósofo y creador de la Universidad de Padres José Antonio Marina exponía la idea de que a los niños cuando tienen miedo hay que enseñarles a pensar en otra cosa con el fin de que el miedo se esfume. A nosotras nos parece justo al contrario, el miedo debe pensarse y los adultos hemos de ayudarles para que  sea asequible pensar y deshacer miedos.

El miedo  es una señal para ocuparnos de algo que necesita ser ELABORADO no ignorado. Es más, el miedo es clave para encontrar el camino hacia la madurez al entrenar  estrategias que ayuden a superar  un estado mental que en psicoanálisis se llama posición esquizo-paranoide. Este estado mental es primitivo y consiste en EVITAR a toda costa la tensión emocional y defenderse de ella de forma esquizoide (evitando) o paranoide (persiguiendo). Es un estado muy parecido al que desarrollan los animales para sobrevivir en la naturaleza.

Es muy común en las personas que no han tenido una figura de referencia, generalmente la madre, que haya creado un colchón emocional fiable y consistente al que denominamos «función materna». Esta función entre otras cosas consiste en dar contención a las emociones y ayudar a los niños que todavía no tienen recursos, a sujetarlas, darlas sentido y elaborarlas. Todo este proceso, en un futuro, será la inteligencia emocional.

Entonces lo que propone Marina es que cuando los niños tengan miedo les ayudemos a desarrollar estrategias «esquizoides», evitativas, en vez de ayudarles a dar sentido a la emoción  para entender por dentro y por fuera. Esta sería la diferencia fundamental entre la inteligencia emocional que desarrolla la psicología profunda y la conductista, basada esta última en el control en vez de en la comprensión.

En el crecimiento el miedo es moneda común, se tiene siempre que se desconoce algo, cosa que en la infancia es casi siempre, o cuando las emociones de furia del niño, cosa también muy común, le hacen sentir que sus enfados y descontroles han podido dañar aquello que más quiere y le da seguridad: su madre, su familia…

maxresdefaultHay una escena al principio  de la película «La Habitación», donde el niño al sentirse contrariado por tener una tarta de cumpleaños sin vela estalla en cólera.  La madre se está sintiendo tan invadida por la rabia del niño que temes que le pegue o se ponga a gritar tan descontrolada como su hijo, pero no, lo que hace es abrazarlo. El niño  se tranquiliza y sale de ese estado mental. Esto es función materna, la madre al no dejarse llevar por la emoción y contenerla, da una salida y enseña a su hijo a contenerse y pensar en vez de actuar.  Este entrenamiento es lo que hará que los niños cambien un estado en el que no hay esperanza, porque la emoción lo ha invadido todo, por otro donde se van sintiendo seguros y confiados de si mismos y de los demás.

Normalmente no es posible evitar las emociones pero además hacerlo impide resolver de manera realista y sensata, dedebilitando la personalidad del niño.

¿Qué ocurre si no se consigue desarrollar estrategias para contener y comprender las emociones?

Pues que seremos mas vulnerables al miedo, nos sentiremos facilmente en peligro y tendremos una visión del presente y del futuro desesperanzada. Estaremos a la que salta. ¿Y no es este estado muy común entre los adultos? El miedo vive entre nosotros y a veces las decisiones que tomamos las hacemos desde el miedo. ¿no es desde este estado desde el que los gobernantes toman sus decisiones estratégicas? Sólo hay que ver que poco ayudan a los demás y lo mucho que se protegen de amenazas visibles e invisibles.

Hacer el trabajo de comprender qué hay detrás del miedo es lo único que puede evitar vivir en un estado de desconfianza y recelo, en el que se impone la idea de que nadie te va a ayudar, que eres tú el único que puede salvarte. ¿No es acaso esto lo que se promueve al dejar al niño solo con sus miedos?

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