Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Elecciones Catalanas

Ahora que se acercan las elecciones catalanas, escuchamos con frecuencia que  se espera  que la gente que está en contra de la independencia acuda menos a votar  que  aquellos que la apoyan aún siendo  menor el número de independentistas, es posible que estos ganen las elecciones. Es curioso que las cifras que se manejan muestren un clara diferencia de participación entre ambos grupos, nos gustaría pensar qué fenómeno psicológico se estará activando en este tipo de situación.

Resulta evidente que las personas que defienden la independencia se les oye más, es como si   su mensaje fuese más claro y rotundo y  tuviese mayor alcance su voz. Por el contrario, los que defienden la no independencia, están desunidos y trasmiten un mensaje inconexo y débil.

Puede que algo de lo que ocurre  tenga que ver con un funcionamiento grupal que el psicoanalísta británico WR Bión describió como “Grupos de Supuesto Básico “. Bion habla de dinámicas inconscientes que están siempre latentes en todo grupo por las que en un determinado momento, cuando se dan las circunstancias propicias, los miembros del grupo dejan de lado temporalmente   su individualidad  y capacidad de criterio propio  para hacerse “uno” con el grupo. Esto significa que el individuo se hace afín a un eslogan que nadie discute y que se defiende como la ” verdad”, lo que más importa, lo único…

Uno de estos supuestos o ideales es el que predispone  a sentir   que existe un peligro fuera del que hay que protegerse. Es muy habitual ver cómo algunos líderes empresariales, políticos y hasta  los niños,  acuden a esta fantasía inconsciente para conseguir movilizar a la gente. Cuando se establece esta dinámica, se culpabiliza del problema a alguien o a algo ajeno al grupo, de modo que recaiga  sobre él todo el peso de la responsabilidad, liberando de este modo al grupo de tener que colaborar en la resolución del conflicto y como  única tarea  la queja.

Establecer un malo significa que predomina en la mente un funcionamiento que clasifica a través del blanco o negro, conmigo o contra mí, predisponiendo a la acción en lugar de a la reflexión. Pero esta manera de organizar la información es parcial y extremista, se aleja del sentido común que analiza los datos con perspectiva y en su totalidad. Evita el trabajo de analizar  y la responsabilidad personal.

Podrán ser erróneas las conclusiones, pero de lo que no hay duda, es de la  fuerza  que da el grupo en supuesto básico. Es por esto por lo que creemos que los grupos que no entran en el, carecen de esta energía extra que da “el todos a una”, porque la energía  se gasta en hacerse una opinión propia y personal (llena de matices que le hacen diferente incluso del que pueda pensar lo mismo), y sobretodo, la energía se gasta en mantener su opinión en soledad y sin retroalimentarse  del eufórico apoyo del grupo. Pensar hace diferente a cada miembro de un grupo, “desune” y además expone más al individuo y le exige responsabilidad personal.

Parece que como especie estamos condenados a formar grupos de supuesto básico, que son aquellos que nos llevan a la unión como hacen los animales cuando tienen que defenderse de un peligro que todos ven delante de los ojos y que pone en peligro a todos por igual.

Con la capacidad de pensamiento de la especie se pierde esta visión animal, sólo volviendo a ella nos unimos con ferocidad y en esto es en lo que a veces  algunos nos quieren meter para cortar por los sano, ¡se acabó el pensar tanto!.

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