Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Enuresis infantil

El pasado mes de diciembre recibimos una consulta via Facebook sobre control de esfínteres en niños.  Queremos reflexionar sobre los motivos psicológicos por los que algunos niños cuando  se les retira el pañal, se siguen haciendo pis  y por qué otros lo vuelven a hacer tras haberlo controlado.

¿En qué momento un niño está preparado para controlar esfínteres?

Es fundamental que el niño haya adquirido cierto nivel de autonomía.  A veces los padres nos precipitamos en nuestro deseo de que nuestros hijos alcancen unos objetivos, sin contar con que hay otros que conseguir antes.  Hay una parte fisiológica en el control de esfínteres y otra emocional. La emocional pasa porque el niño se sienta seguro en su capacidad de control y esto se lo da haber conseguido previamente un buen manejo de su cuerpo.

Desde el principio de la vida el bebé tendrá que ir superando los retos que le pone su propio cuerpo, coordinar sus manos y ponerlas donde él quiera, llevarse la mano a la boca,  para que luego más adelante sean capaces de coger objetos y manipularlos, un poco más tarde serán capaces de sentarse, de gatear. Estos son los primeros pasos hacia la autonomía.

Los niños necesitan recorrer un camino evolutivo para estar preparados para empezar a controlar. Tienen que haber ido sintiendo que en el proceso de separación de sus padres, han ido superando los obstáculos y han controlado su cuerpo por ellos mismos.  Si por ejemplo a un niño que todavía no es capaz de caminar con cierta seguridad y autonomía le imponemos el control de esfínteres,  quizás nos estemos precipitando y este puede ser una de las  causas para que se de una enuresis primaria.

La enuresis secundaria sería aquella donde el niño vuelve a hacerse pis tras un periodo de haber «controlado».  En estos casos, el pis es claramente un mensaje no verbal: «algo se me escapa». Esto suele ocurrir ante la llegada de un nuevo hermano, ante una separación de los padres, ante un cambio de domicilio, de colegio, es decir, ocurre en aquellas situaciones que desbordan emocionalmente al niño y no sabe como expresarlas, entonces es el cuerpo de manera inconsciente el que se encarga de evacuar con el pis estas emociones  indigeribles.

¿Qué podemos hacer?

Primero habrá que ver de qué tipo de enuresis estamos hablando, si se trata de una primaria tendremos que pensar si hemos retirado el pañal de forma unilateral, sin que el niño estuviera preparado.  Si así fuera deberíamos empezar de nuevo, comunicándole al niño nuestra precipitación y cómo le vamos a dar la oportunidad para que, más adelante cuando esté preparado, pueda hacerlo.

Como muestra el video, a veces la exigencia por parte del adulto  está determinada culturalmente, parece que si el niño va superando determinados objetivos socialmente valorados, es que todo va bien. Hay escuelas infantiles que exigen que  los niños entren en 3 años sin pañal para admitirlos.   Cada niño tiene un ritmo y unas circunstancias, precisamente es a los 3 años cuando el niño más o menos debe estar preparado, pero no es matemático «!a los 3 fuera el pañal!» a veces será antes y otras después.

Si estamos hablando de enuresis secundaria, hacerse pis es un mensaje que tendremos que descodificar para  averiguar que es lo que se le está «escapando» al niño. Pueden ser las situaciones externas que hemos mencionado antes.  Es muy importante considerar que a los niños hay cosas que les resultan difíciles y que no son capaces de expresar verbalmente, habrá que darles el tiempo  y ayudarles a que las puedan asimilar y poco a poco recuperar su seguridad.

También puede ocurrir que lo que se le esté haciendo indigerible tenga un carácter más profundo, es decir, tenga que ver con el propio desarrollo madurativo psíquico y  con  las fantasías inconscientes que están siendo elaboradas a lo largo de la infancia.

Los padres no tenemos por qué saber interpretar siempre lo que les pasa a nuestros hijos, por lo que puede ser de utilidad acudir al psicólogo para que nos ayude en este proceso. A veces reconocer nuestro desconocimiento nos permite dar un espacio a la comprensión y con el,  nuestros hijos pueden recuperar la confianza en sí mismos sin la angustia que provoca el tener que zanjar una cuestión por imposición.

La cuestión no es evitar el síntoma, es servirse de él para que se superen debidamente las etapas evolutivas y que el niño consiga seguridad y confianza en sí mismo.

Citar la fuente en caso de reproducción.
  1. Javier Responder

    Muy bueno y compremasivo con los padres

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