Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Espejito, espejito ¿quién es la más bella?

Siempre nos han llamado mucho la atención las operaciones de estética a las que se someten muchas mujeres para  permanecer  jóvenes.  Ayer se publicó en los medios una fotografía del nuevo look de Uma Thurman que  ha sido víctima del»efecto Zellweger«. Nos sorprende que mujeres tan guapas pierdan la perspectiva y permitan que les deformen la cara.   ¿Por qué lo harán?

Todos desde pequeños crecemos con ideas fantaseadas de lo que vamos a ser de mayores: el mejor piloto de aviones, el mejor médico, la primera bailarina, el bombero más heroico. Estas fantasías son necesarias para hacernos despegar y comenzar el duro y largo camino de vivir, madurar y desarrollar una profesión.  Durante este camino la fantasía se va convirtiendo en algo más realista, aceptamos que no somos el mejor médico, bombero, bailarina, piloto del mundo. Con suerte en el camino habremos renunciado a ser «lo más» desprendiéndonos de algo tan idealizado que más que en empuje se había convertido en lastre.

Si no somos capaces de transformar la fantasía, podemos convertirnos en esclavos de ella.  Estas actrices y actores que han conseguido ser el número uno: el más guapo, el más deseado, el más estiloso, el más admirado… parece que no han podido despegarse de la fantasía infantil y han hecho de ella su meta.  Desde pequeños tenemos que ir renunciando a ser lo «más» y conformarnos con algo más común,  en algo realista.

En este proceso hemos de atravesar duelos aceptar que tenemos  alguna cualidad pero no todas. La vida se va encargando de poner las cosas en su sitio ¿o no? Quizás a Uma Thurman, a Renee Zellweger y a un largo etc., su experiencia lo que les ha hecho ha sido convencerlas de lo contrario, que tienen que ser  perfectas. Y claro, el paso de los años es implacable  y el espejo empieza a devolver una imagen real que no se admite, que rompe la fantasía en la que se ha vivido. Es como la madrastra de Blancanieves, que en cuanto su espejo dejó de devolverle la imagen de ser las «más bella» enloqueció de rabia por no poder aceptar la realidad ni el paso del tiempo. De ser la «más bella» pasó a ser la «más fea», «la más mala», «la más bruja»…

Los duelos son fundamentales para poner las fantasías en su sitio y no creerte que o eres el «más» o si no eres el «menos». A las actrices víctimas del efecto Zellweger probablemente les haya pasado esto, no han podido enfrentarse al duelo de la pérdida de la juventud y han estado dispuestas a pagar cualquier precio con tal de recuperarla y eso es imposible, no se puede dar marcha atrás, no es realista, es pura fantasía.

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