Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Essena O´Neill rompe con Instagram

«Para ser realistas, he pasado la mayor parte de mi vida siendo adicta a las redes sociales, la aprobación social, el estatus social y mi apariencia física. Estaba consumida por ello. ¿Cómo podemos darnos cuenta de nuestros propios talentos si no dejamos de fijarnos en los demás?», ha escrito O’Neill en la última fotografía que ha subido a Instagram hace una semana, y que dice: «Somos una generación de cerebros lavados». La modelo explica que no ha eliminado todas las fotografías que tenía, sino que ha retitulado algunas para confesar cuál es el auténtico proceso de preparación que hay detrás de cada una. También ha pedido perdón por engañar, pero, dice, «no lo hacía conscientemente, estaba obsesionada con gustar a los demás».

Finalmente Essena ha borrado su cuenta de Instagram y su canal de Youtube.

«No hay nada zen en tratar de parecer zen, tomar una foto de ti misma tratando de ser zen y probando tu zen en Instagram».

Ya hemos hablado en otros artículos por qué pensamos que la patología del siglo XXI es el narcisismo. Pero qué difícil es no caer en cierta dosis de narcisismo en nuestra sociedad actual.  Lo que nos ha llamado la atención de esta noticia es lo adictivo y exigente que puede llegar a ser este tipo de narcisismo, que alimenta falsamente la identidad.

Los adolescentes y preadolescentes son los que más difícil lo tienen, porque necesariamente tienen que pasar por una etapa de transición narcisista para construir su identidad y fortalecer su yo, necesitan reafirmarse con su mirada y la de sus iguales, diferenciarse de los adultos y todo esto para separarse del niño que está dejando de ser. En este proceso de diferenciación cada vez van necesitando menos la aprobación del otro lo que hará que en un futuro puedan tener criterio propio, puedan soportar la soledad, ser diferentes, etc. Pero en estos momentos nuestra sociedad ha creado una red tecnológica que hace que este proceso natural se prolongue de manera artificial, dejando a los jóvenes «colgados» en Instagram, Facebook, etc.

Lo que ha hecho Essena O´Neill ha sido cortar por lo sano para no hacer interminable su proceso de maduración.

Es normal que los niños se fascinen con estas redes que les devuelven inmediatamente una aprobación social,  muy importante para ellos, el problema viene cuando comienza el proceso de separación y de autoafirmación adolescente, no se pueden desenganchar y continúan mirándose en las redes como Narciso en el estanque.  ¡Qué difícil resulta renunciar a los «likes»! Lo que ha hecho esta modelo es digno de elogio y da cuenta de fortaleza interna.

Essena se cansó de dar una imagen falsa de si misma, porque era una imagen de perfección irreal. Las fotos que parecían tan naturales y fáciles escondían muchas horas de posar, de no comer, de tensión, dolor y enfado.  Essena borró muchas fotos de su Instagram y en las que dejó describió el verdadero proceso que  había detrás.  De este modo también se desprendió de la exigencia de perfección y se pudo humanizar.

¿Qué estamos haciendo para que los jóvenes se queden atrapados en una exigencia que solo atañe a la imagen?

Deja un comentario

captcha *