Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Familias Democráticas y Familias Patriarcales

downloadCuando pensamos en la familia de los años 60 y 70 en España, nos viene a la cabeza un modelo de familia  patriarcal que vivía el despegue económico y la progresiva apertura social y política. Imaginamos la mujer  ama de casa tranquila y confiada en esa situación  y a los niños jugando en la calle ajenos a la necesidad de aprender inglés.

Nuestro modelo de familia ha cambiado, pero creemos que lo ha hecho  marcado igualmente por una tendencia social. Pensemos en cual.

Quizás el modelo diametralmente distinto de la actualidad sea el de la “Familia Democrática”,  que se define de esta manera:

En este estilo educativo, las relaciones entre padres/madres e hijos/as están presididas por el respeto mutuo y la cooperación. Los padres/madres consideran que se pueden equivocar en las decisiones como cualquier ser humano. Buscan y potencian que los hijos/as puedan aprender autónomamente y que saquen lo mejor de sí mismos/as. Ayudan en la búsqueda de soluciones equidistantes del abandono y de la sobreprotección y consideran que los problemas son un reto para la superación personal.

Resulta muy sensato e inteligente, pero como suele ocurrir con este y con todos los modelos, es probable  que se lleve a los extremos. Cuando esto ocurre,  el modelo patriarcal se convierte en autoritario y el modelo democrático se queda sin autoridad. ¿Por qué? pues porque ejercer de padre y madre conlleva tomar decisiones particulares para cada caso y responsabilizarse de las decisiones que se toman y de  los posibles errores subyacentes a esas decisiones. Entonces lo que se hace es imponer a los hijos el “porque lo digo yo”  o dejar que ellos decidan. En los dos casos  los padres no ejercen y los hijos se quedan sin lugar.

En los extremos ambos modelos conviven:

1- En la familia democrática se puede confundir razonar con intelectualizar, pasamos de hacer que los niños entiendan por qué se va a poner un limite, a dejar que sean  ellos quienes tomen la decisión. En este caso, se  les carga con una responsabilidad que no es suya y se les deja solos: “dejará de tomar el pecho cuando ya no lo pida “, “saldrá de la cama de matrimonio cuando  lo decida”. Así es como a los niños se les obliga a ocupar un lugar que les impide ser niños.

2- En la familia patriarcal el niño tampoco  existe, es el “porque lo digo yo” “tu te callas y obedeces”. La agresión psicológica a veces se acompaña de la física.

Lo inteligente es que los padres se arriesguen a serlo, que puedan soltarse del bordillo y naden hacia un punto medio incierto que se encuentra en el medio de la piscina, ahí no se  hace pie ni te puedes agarrar, pero es el lugar donde se puede nadar y disfrutar del agua, flotar.

Cuando no sabemos nadar en la incertidumbre de buscar el  punto medio en cada una de las situaciones que trae la vida  y mucho más en las incertidumbres  en relación con el crecimiento de nuestros hijos, pasamos de un polo al contrario. No es raro entonces pasar de ser “el padre ideal”  a los gritos descontrolados.

Los modelos se construyen para ser referente no para seguirlos a ciegas, pues de hacerlo así entramos en una espiral de exigencia  sin sentido. Los padres tienen que poder atreverse a serlo,  eso significa atreverse a equivocarse. Si se evita tomar decisiones se puede abanderar cualquier “doctrina” que haga perder el contacto con uno mismos y también con los  hijos.

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