Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Firmamos para que quiten los deberes?

Realmente si nos paramos a pensarlo detenidamente, no tiene mucho sentido que después de una  jornada escolar de ocho horas los niños tengan que llegar a casa y hacer deberes, pero lo que tampoco tiene sentido es que los políticos (tal y como acaban de votar en la Asamblea de Madrid) decidan que hay que regular por ley el tiempo que los niños dedican a los deberes, saltándose a los padres y lo que marque el sentido común en cada caso. Quizás tengamos que pensar un poco más allá y poner el foco en el estado de nuestro sistema educativo.

Es probable que la complicada tarea de enseñar-aprender, se quiera simplificar  por ley, cambiando constantemente los programas o como ahora en la busqueda de “soluciones”  se  evite tomar contacto con las verdaderas dificultades de la enseñanza, que siempre giran en torno al ajuste profesor -alumno.

Pero esto no se puede hacer de golpe, requiere la habilidad de dirigentes politicos que sepan de educación, y educadores que sepan de niños.  Nosotras en nuestro programa formativo para profesores entendemos que es fundamental el desarrollo de la Inteligencia Emocional en el profesorado (también en los padres), que desarrolle la capacidad de mediar con las emociones (agradables y desagradables) del adulto y de los niños y que permita no perder el contacto con las necesidades reales e individuales de cada situación. De este modo el ajuste de los objetivos educativos se hace viable al tener mejor acceso a las emociones, intereses y motivaciones de cada clase, profesor y niño.  En el siguiente video podéis ver cómo entendemos nosotras la Inteligencia Emocional y por qué pensamos que la formación de los profesores es fundamental.

Tenemos que  reflexionar sobre cuales son las claves de una buena educación.  Para nosotras, y ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, el cambio educativo pasa por la adecuada preparación del profesorado, elaborar los planes de estudio viendo a los niños y entendiendo su desarrollo madurativo, (no tiene ningún sentido que a niños de 6 años se les quiera enseñar a leer un reloj, no ya las horas, sino los minutos, cuartos y medias, cuando todavía no han desarrollado plenamente la capacidad espacio-temporal, es una pérdida de tiempo y en muchos casos un imposible) y sobre todo, plantearnos qué es lo que permitirá a nuestros hijos desarrollar su capacidad de pensar,  discriminar y madurar, porque favoreciendo esto les estaremos preparando para convertirse en personas maduras y con criterio.

Nuestro sistema educativo parece estar diseñado según el deseo del adulto, sin tener en cuenta ni al niño y lo que necesita, ni al profesor. Los objetivos académicos responden a ideas desconectadas de las posibilidades e intereses de los alumnos,  no están hechos a medida y de forma realista y por eso  la consecuencia es que los niños ni se interesan ni se motivan por lo que tienen que aprender. ¡¡No es de extrañar que haya que hacer horas extras para meterse todo eso en la cabeza!!.

Para nosotras lo grave no son sólo los deberes sino que la educación que estamos dando a nuestros niños no les forme en  lo que van a necesitar en un futuro. Vivimos en una sociedad que cambia a un ritmo vertiginoso y  los niños se verán desarmados si no les hemos ayudado a saber quienes son y a saber desde la creatividad cuales son  sus auténticos intereses.  Es importante enseñarles a desarrollar un criterio propio que les ayude en la vida a tomar  decisiones y poderse reinventar y buscar su camino. Para esto no les estamos preparando.

Así que pensemos en todo lo que hay por hacer y no nos enredemos en insípidas leyes que quieren empezar la casa por el tejado.

 

 

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