Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Gorriones y Bimba Bosé

 

«Fue una provocación idiota en la que cayeron miles de internautas, que bombardearon de insultos la red entera, deseándole a Burgos la más espantosa de las muertes.»

Tras la muerte de Bimba Bosé se sucedieron todo tipo de descalabros.  Primero  se atacó a la familia de la difunta, luego salieron los defensores de esta atacando a los que la habían insultado.

Sería interesante pensar de dónde sale tanto odio, parece que está preparado para que,  polarizando cualquier situación  oportunamente, tengamos dos bandos para empezar el ataque sin límite ni reparo. Es como si  el ser humano necesitase «causas» que justificasen su desazón y de este modo desahogar angustia y recelo.

En psicoanálisis encontramos una explicación a estos mecanismos. Según la teoría de Melanie Klein, la mente tendría dos posiciones o estados fundamentales, uno más primitivo que tiene que ver con estados de lucha y huida, más acordes a momentos de agitación y supervivencia y otro que es el resultado de un proceso de maduración en el predomina el pensamiento en vez de la acción.

Quizás por ser más primitivo, el funcionamiento de ataque o la huida, es lo que primero que se activa  en una situación emocionalmente impactante. Si nuestra parte más sensata no se encargase la mayoría de las veces de atemperarlo, estaríamos eternamente enzarzados.

No ocurre lo mismo con nuestra capacidad más humana, la de colaborar y empatizar con los otros seres, ayudar  no se dispara de manera instantánea, nos exige una mayor dosis de madurez. Además  si se trata de una acción individual nos tendremos que sobreponer a una cierta timidez que intimida y avergüenza.

El otro día paseando por Madrid vimos este texto escrito en un folio y pegado con cinta a un árbol:

 

VIVIR EN EL AIRE NO SIGNIFICA VIVIR DEL AIRE

 Los gorriones de tu barrio te necesitan.

 SEO/Birdlife calcula que en España la población de gorriones ha disminuido un 14% sólo en 10 años

 y en algunas  ciudades el descenso llega hasta el 70%.

Los gorriones nos benefician librándonos de un montón de insectos en verano

¿Y si les devolvemos el favor cuando el invierno se pone duro?

Desmenuza el pan que te sobra y déjaselo en la acera de la calle, en tu patio o tu terraza.

 Si tienes posibilidad ponles un pequeño recipiente con agua para que se hidraten, sobre todo en verano.

Piensa un poco en ellos y podrás seguir escuchando su canto y disfrutando de su simpática presencia.

 

Parecía una iniciativa particular. Somos muchos los que sentimos cariño por los animales, pero pocas veces nos atrevemos a tener una iniciativa en solitario que pueda ponernos en el punto de mira. Cuando haces algo de este estilo, lo primero que puedes encontrar son argumentos en contra: «está prohibido dar de comer a los animales en la calle», «no es higiénico dejar pan en las aceras», «a ver si se va a caer alguien y te buscas un lío…»

Seguro que todas estas objeciones son razonables, pero sorprende que para atacar no seamos tan cautos y responsables.

Hacer el bien reconforta y sin embargo nos cuesta. El otro día en el autobús había una señora que quería subirse y llevaba un bebé en un carrito. No tenía manos suficientes para cerrar el carro y coger al bebé,  mientras todo el autobús contemplaba la escena sin parpadear. Sólo, pasados unos eternos segundos, alguien se decidió a bajarse y ayudar a la mujer. Tras este gesto, otros se pusieron en marcha: varios acudieron a la entrada para ayudar a subir el cochecito, alguien recogió un pañuelo que se le cayo al avanzar por el pasillo, una señora le cedió el asiento. Era como si al atreverse una persona, todos se sintieran liberados para hacer lo que les pedía su humanidad, como si hubiesen necesitado permiso para hacer el bien.

Ni que contar tiene el momento de gloria que se vivió en el autobús, por unos minutos todos nos sentimos hermanados, felices por haber sido artífices y testigos de tan singular  hazaña.

Sería muy importante que estuviésemos atentos de activar nuestra individualidad  para no quedar a merced de nuestra parte animal, pues esta necesita ser dirigida como rebaño y de un pastor  que marque por donde hay que ir y dé el primer paso. Si el líder resulta ser alguien que funciona desde el ataque, el grupo atacará y si resulta ser alguien que funciona desde el cuidado, el grupo cuidará.  Si os fijáis veréis ejemplos de esto por doquier y si no haced la prueba.

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