Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Jesus Vidal, Goya al mejor actor revelación

 

El discurso de Jesús Vidal ha causado un gran revuelo, probablemente porque nos  admira y emociona ver hasta donde ha llegado  con lo difícil que seguramente lo ha tenido, ya lo dice en su discurso: “A mi si me hubiera gustado tener un hijo como yo por tener unos padres como vosotros”. Fácil no ha debido ser.

La crianza nos pone muchas veces en la duda   ¿lo estaremos haciendo bien?, cuando hay discapacidad la incertidumbre aumenta.

Cuando se trata  de niños  con un desarrollo normal los padres  se pueden perder en los extremos : desde una exigencia y competitividad máxima a una sobreprotección que puede dejar a los niños como eternos infantes, pero es cierto que en estos casos los padres cuentan con referentes de como esta siendo el desarrollo evolutivo de sus hijos

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Nos admira ver padres y profesores que pueden  conectarse con su sentido común y ajustar las demandas de la vida, a la realidad del niño: a las capacidades, a las posibilidades, a las necesidades…etc

Hay dos factores fundamentales en la mente de los adultos con respecto a los niños: el deseo y el dolor. El deseo es necesario para poder fantasear con proyectos ilusionantes que den fuerza y promueban una crianza donde se pueda visualizar al niño con grandes potenciales y posibilidades. El dolor tambíén está presente en cuanto que ajusta nuestros deseos y pone límites realistas, pero también acrecenta el miedo a que a ese ser que queremos tanto, le ocurra algo “malo”.

Así es como muchas veces pensando que les estamos ayudando a madurar, nos quedamos en la sobreprotección. El equilibrio es difícil y exige de una constante revisión para ver si vamos por el camino adecuado y para  poder tolerar la incertidumbre, pues ningún padre puede seguir un esquema de otro, ha de construir el propio.

Cuando se trata de un niño con discapacidad el parámetro de normalidad no nos sirve, los padres, educadores y en general adultos al cargo se tienen que  poder sobreponer a no tener “guía”,  a sentirse a ciegas porque ni siquiera cuentan con un cuadro del “desarrollo evolutivo” que les pueda servir como indicador de que están haciendo las cosas más o menos bien.

Los padres han de desarrollar un potente sentido común y una confianza a prueba de bombas, pues el desarrollo siempre se acompaña de imprevistos y en el caso de estos niños aun más.

Queremos compartir con vosotros este vídeo como reflejo de lo que hemos escrito.

 

 

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