Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Jurar Bandera

Con este gesto simbólico se supone que alguien pone a disposición su vida y su persona para defender la Patria. Muchas veces sin saberlo estamos “jurando bandera” y haciéndonos fieles “a muerte” a alguna causa.

En las escuelas es  más importante el manejo de la tecnología, tanto es así que las humanidades están cada vez menos presentes y con tendencia a desaparecer. De hecho está abierto el debate sobre el valor académico de la filosofía. No parece relevante su papel para abrir la mente y  librarnos de terminar esclavos de las ideologías del día a día y de eslóganes de todo tipo. La capacidad de analizar las cosas  nos abre la puerta a poder diferenciar y salir de la confusión. Si no estamos acostumbrados a analizar, como propone la filosofía, la psicología o el psicoanálisis, que a fin de cuentas lo que activan es el sentido común, quedaremos presos de la simplificación de “jurar bandera”.

Las ideologías se encargan de solucionar de un plumazo el debate para agruparnos pasionalmente contra un enemigo. Es así como nos podemos hacer de un equipo, de un partido político y hasta de una nacionalidad (no es raro ver como los foráneos suelen ser más del sitio que los que nacieron allí), solucionando de una vez las incertidumbres del no saberlo todo, de no ser del todo de un sitio, de no gustarte todo de un equipo o partido político.

La jura de bandera provoca entonces la unión “con unos” y el rechazo de “los otros”, por fin tenemos “patria”.

Algo distinto es lo que cuenta el filósofo Jose Antonio Marina en su artículo publicado esta semana  en “El Confidencial” donde habla de la escuela vasca y los espectaculares resultados que la colocan a la cabeza del resto de España.  Marina dice que una de las claves del éxito está en la euskaldunización del programa educativo.  ¿Qué quiere decir esto?  En lugar de fomentar la globalización y la indiferenciación de unos y otros, se fomenta la revalorización de la particularidad de un grupo, pero encontrando los valores que lo diferencian sin necesidad de despreciar a los demás. A veces parece que tenemos muy poca autoestima y somos incapaces de valorar lo nuestro y sólo lo podemos hacer si encontramos defectos a lo de los otros. Es fundamental construir nuestra identidad partiendo de lo que somos y de este modo podremos sumergirnos en un mundo globalizado sin perdernos.

Observamos en los niños pequeños cómo para encontrar un sitio dentro del grupo se valen de la fuerza y pegan, pero a medida que se van sintiendo más fuertes mental y emocionalmente, con una identidad más desarrollada, son más flexibles y menos agresivos.

Marina dice: “hay un fuerte sentido de identidad, lo que ayuda a crear un “propósito común y un compromiso colectivo desde las escuelas, las familias y los políticos”…. Los vascos protegen “su” escuela, la miman. He leído con gran atención las explicaciones que se dan en los documentos que presentan el modelo vasco. Lo que intentan es abrirse a la universalidad desde  el enraizamiento en una cultura.  images-2

Sería utilizar la identidad como motor de apertura que posibilite el intercambio con los otros en vez de utilizarla como arma excluyente y arrojadiza.

Ahora que estamos en elecciones en España,  nuestro voto podría promover cambios trascendentales  si la votación se realizase dentro de un sistema maduro e inteligente emocionalmente, pero parece que lo importante no es la propuesta de cada partido, muchos se presentan sin identidad, se quieren diferenciar a través del eslogan promoviendo el odio y el rechazo al otro.

Quizás la educación sea el único pilar que permita desarrollar una identidad  individual para saber quiénes somos y así cuestionarnos qué necesitamos como grupo y que no nos vendan la moto, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer para ser una sociedad madura.

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