Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

La primavera: un estado mental.

Existe un fenómeno psicológico, que correlaciona con los efectos que la primavera ejerce sobre la naturaleza. El aumento de temperatura por la incidencia de los rayos del sol sobre la tierra  hace que el panorama invernal cambie de gris a colorido, de frío a cálido, de monótono a variado, etc… como consecuencia de estos cambios  la naturaleza responde y los seres humanos también. Es cuando parece que estamos más predispuestos a enamorarnos, de repente descubrimos en nuestro compañero o compañera de clase, trabajo… cualidades que despiertan en nosotros  calidez, de repente nos sentimos más predispuestos a compartir nuestras ilusiones y a interesarnos por las de los demás. Somos capaces de  perdonar las ofensas que sentimos en invierno como inadmisibles y en primavera podemos llegar a olvidarlas. La primavera despierta en nosotros un estado emocional más humano y comprensivo.

 

¿Pero es necesario que llegue la primavera para empezar a comportarnos como seres humanos?  NO

En nuestro último artículo hablamos de la Posición Esquizo-Paranoide descrita por Melanie Klein. Para esta autora existen dos funcionamientos básicos que explican nuestra conducta. Estos dos estados son la Posición Esquizo- Paranoide  y la Posición Depresiva (por depresiva no se está refiriendo al concepto clínico, sino a un estado de integración  donde el individuo reúne  las condiciones internas necesarias que le capacitan para ver la realidad tal cual es, con todas sus imperfecciones y frustraciones, sobreponiéndose al dolor, vital y amorosamente). Este último funcionamiento correlaciona con el estado de animo  que despierta la primavera. Cumpliría con la función que hace el sol en la naturaleza, como una energía de vida que se promovería dentro de nuestra mente y que nos iluminaría,  por la que seríamos capaces de comprender amorosamente al otro y por supuesto a nosotros mismos. Este estado mental-primaveral haría la función que hace la madre cuando el hijo está desconsolado, irritado o envidioso, la función de calmar, entender, consolar y dar sentido a la emoción negativa. La madre ayuda a dar comprensión a este tipo de emociones y a que el niño se sobreponga a ellas.

En la infancia los niños han de aprender a que entre la “primavera” en su mente, este aprendizaje es fundamental para la vida adulta porque les dará las herramientas necesarias para salir de sus “inviernos mentales” y poder así restaurar la primavera.

Por ejemplo, cuando estás en la típica salida de un aparcamiento, hay un tráfico infernal y nadie te deja incorporarte, eres un mero bulto, desde el funcionamiento “invernal” nos metemos a la fuerza porque son unos hijos de su madre y ya podrían dejarnos pasar. Desde el funcionamiento “primaveral” esperamos a conectar visualmente con un conductor a la vez que levantamos la mano pidiendo permiso para pasar, !no falla!, nos dejan y además nos sonríen.

Ahora que nuestro mundo es tan competitivo y sabemos que nuestros niños lo van a tener difícil para encontrar su lugar, que aprendan a hablar este lenguaje, les va a resultar mucho más valioso que aprender chino.

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