Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

La tecnología y los niños.

Seguimos con ambiente prenavideño, de hecho este es nuestro último artículo hasta después de Reyes

Hoy queríamos seguir pensando sobre los regalos y lo que quieren los niños.   La semana pasada hablábamos de  cartas a los Reyes interminables, esta semana queremos hablar de esos niños que cuando llega la hora de escribir la carta no saben que pedir, la dejan en blanco.

Puede parecer raro que un niño deje su carta en blanco pero si esto ocurre debemos pensar qué puede estar pasando. En algunos casos puede ser consecuencia del aislamiento que le impide estar en contacto con su entorno y con el deseo de jugar a diferentes cosas y con otros niños.  Este puede ser el caso de esos niños que se aíslan del mundo con sus dispositivos electrónicos, que con el despliegue masivo de estímulos, invade la capacidad de tomar contacto con sensaciones más sutiles y de ritmo menos vertiginoso. La tecnología en imágenes tiene  el poder de atrapar porque entra sin pedir permiso.

Es como el caso de un niño que conocemos.  Es de estos niños que siempre estaba jugando, de hecho la tele nunca le ha enganchado demasiado, con 10 minutos tenía suficiente !vámonos a jugar! Pero hace unos meses le regalaron un itouch (dispositivo parecido al móvil, con conexión a internet pero sin linea telefónica) y desde entonces no es capaz de separarse de su itouch, todo el día pegado a la pantalla jugando a juegos que se ha descargado, cuando termina con uno empieza con otro.  Si le obligas juega a otra cosa, pero hay que empujarle y él mismo es consciente de que lo enganchado que está y por eso a veces pide que alguien le guarde el itouch, para poder disfrutar de otros niños y otros juegos.

Habrá niños que se refugien en los dispositivos electrónicos porque además no tengan los recursos sociales necesarios y estos les sirvan de barrera de protección, porque es tan común que hasta parecen socialmente adaptados.  Es como ocurre en la campaña publicitaria que hay ahora mismo en televisión, donde a través de diferentes situaciones en las que aparecen dos que no se saben relacionar, pero que gracias al “fantástico” invento que anuncian salvan la situación. ¿Cómo lo hacen? Enganchándose a una pantalla, !no se hable más!, se acabó la imaginación.

Estamos valorando lo electrónico porque ahí está el futuro y parece que permitiendo a los niños el acceso les estamos preparando adecuadamente para un futuro prometedor. Tendremos que encontrar el punto intermedio, porque lo electrónico en ningún caso puede sustituir a lo vital, a vivir la vida, a relacionarse con otros niños, a inventar juegos, a aburrirse… Además nos deberíamos plantear si los adultos estamos permitiendo este abuso de tecnología a los niños porque nos facilita mucho la vida, con una pantalla el niño no molesta.

Los niños que no paran de pedir y los que no piden nada puede que tengan mucho en común y es que a lo mejor ambos están saturados de estímulos que les impiden investigar de verdad qué es lo que quieren ellos, qué es lo que necesitan para crecer, para madurar, para enfrentar sus dificultades.  Es el caso de los niños que no pueden encontrar su verdadera pasión, están tan dispersos entre tantos estímulos que no terminan de encontrar aquello que realmente les conecta consigo mismos,  “lo que les pone las pilas”.

 

 

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