Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

La tragedia del instituto de Barcelona

El pasado 20 de abril un menor de 13 años mató a un profesor en su instituto de Barcelona e hirió a cuatro personas.  Hoy queremos pensar sobre algunas cosas que nos han llamado la atención de este caso.

En primer lugar  la manera en que el chico fue reducido.  Un profesor de educación física narra como al darse cuenta de quien era el agresor y verlo entrar en un aula decidió intervenir. A continuación transcribimos algunos puntos significativos publicados en El Periódico

“era un excelente alumno, con muchas inquietudes y grandes ocurrencias. Es una tragedia lo que ha ocurrido”.  Según relata se acercó a él llamándolo por su nombre mientras deliraba y repetía en voz alta sus objetivos. …le pidió al joven que le entregara todas sus armas, cuando lo hizo “se derrumbó, lo abracé y empezó a llorar como el niño que es y como el niño al que yo daba clases”.  Se sentaron en dos sillas, uno frente al otro, y David escuchó el relato del joven balbuceante. Hasta que llegó la primera patrulla de los Mossos.

En segundo lugar  el tratamiento que desde la Dirección General de Atención a la Infancia se va a realizar:

El protocolo consiste en hacer un seguimiento al menor con el trabajo de profesionales educativos y psicólogos que puede durar “tanto tres sesiones como diez”, y siempre con una segunda evaluación antes de dar por acabado el tratamiento.

Y por último la polémica  que  genera la Ley del Menor cuando se dan casos tan dramáticos como este. Nos llaman la atención los comentarios  en la red donde se habla del niño como “el asesino” o se cuestiona que no sea encarcelado.

Con 13 años un niño está entrando en la adolescencia, etapa de la vida donde se producen más cambios físicos y psíquicos. La mente y el cuerpo dejan de ser lo que eran para emprender un camino hacia el adulto que será y en este camino hay mucha ansiedad, inseguridad y una búsqueda urgente por encontrar la nueva identidad.

Por todo esto nos parece lo más sensato tratar al menor como a alguien que todavía no se ha formado y que tiene la posibilidad de hacer cambios al no estar su personalidad  definida. Como menor que es necesita ayuda más que otra cosa.

Nos tendremos que plantear que tipo de ayuda necesita, porque lo que hablan desde Atención a la Infancia no creemos que resulte de ayuda.  Un niño que actúa de la manera que lo ha hecho este, tiene un nivel de agresividad y violencia muy elevados unido a lo que parece un control escaso de su impulsividad.  Habrá que trabajar con él de manera intensiva para ayudarle a reestructurar su agresividad y manejo de la impulsividad, no parece una tarea que se pueda hacer en tres o diez sesiones. Algo ha fallado cuando sus estructuras de contención infantil han empezado a moverse con la llegada de la adolescencia y habrá que investigar donde están las fallas y como fortalecer su self adolescente. Le espera un largo trabajo por delante en el que por supuesto habrá que involucrar a la familia porque su capacidad de detección y contención no han sido suficientes.  Desde aquí la reinserción puede ser posible, de lo contrario será cuestión de tiempo que vuelva a delinquir o se psicotice permanentemente.

El profesor que logró quitarle las armas lo tenía muy claro, “es un niño” y como tal debe ser tratado. Este profesor no se dejó contagiar del miedo y se pudo acercar al niño entendiendo que estaba “enloquecido” pero confiando en su capacidad de contención como adulto.  Supo mantener en su mente al niño que el conocía y desde ahí su intervención fue eficaz, si se hubiera acercado a él como uno se acercaría a un adulto enloquecido, es muy probable que hubiera tenido que usar el palo que llevaba en la mano.

De esto es de lo que habla la ley del menor, de acercarse al niño como lo que es: un niño.

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