Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Llevo a mi hijo al psicólogo?

¿Qué factores hay que tener en cuenta para llevar a un niño al psicólogo?  Esta es la gran pregunta que algunos padres se hacen.  Muchas veces nos encontramos padres que nos comentan: “mi hijo no está pasando por una buena racha”, “no le veo contento”, “no se centra”, “está muy violento”… Es una decisión difícil de tomar, porque parece que se va a etiquetar al niño y le va a marcar para siempre. Tendremos que pensar  lo que puede aportar una terapia psicoanalítica a un niño,  es el tipo de terapia que nosotras hacemos, una terapia que no se queda en las capas superficiales y busca el origen de los conflictos.

Las entrevistas preliminares con los padres nos darán una idea de cuales son sus preocupaciones, que tipo de estructura familiar se ha constituido, que lugar ocupa el niño  dentro de la familia y en la cabeza de los padres, cómo se relaciona socialmente, qué relación tiene con sus hermanos, con sus figuras de autoridad y cómo ha sido su desarrollo evolutivo. Intentamos entender la preocupación de los padres y de donde proviene.  Con todos estos datos nos podemos hacer una idea de los aspectos externos del niño, que son fundamentales para investigar sus aspectos internos.

Es entonces cuando vemos al niño, es importante contrastar la imagen que hemos recibido con la impresión que nos transmite, porque en ocasiones no concuerda y esto habrá que tenerlo en cuenta.  Dependiendo de la edad del niño accederemos a su mundo interno mediante el juego, los dibujos, el lenguaje… cada niño tiene una manera característica de comunicarse, hay niños a los que les encanta dibujar y mediante sus dibujos y las historias que hacen, nos permiten tejer un conocimiento de sus deseos, fantasías, miedos, temores…, cada niño lo expresará de una manera diferente.  Tendremos en cuenta su desarrollo evolutivo, si su edad y su madurez van a la par o si hay una discrepancia porque se haya producido un atasco en algún punto de su desarrollo que le esté impidiendo madurar. Estos atascos suponen tal sobrecarga emocional, que a veces a un niño se le hace imposible sostener sus propias emociones de rabia, enfado, celos, rivalidad… porque son emociones que impregnan de manera demasiado intensa su día a día.  Intuiremos también sus puntos débiles y sus puntos fuertes.  Con toda esta información valoraremos la idoneidad de un tratamiento y se lo contaremos, es importante que el niño sepa que contamos con él, que le tenemos en cuenta para las cosas importantes, le explicaremos de primera mano lo que pensamos y si es necesario hacer un trabajo, de qué tipo de trabajo estamos hablando.  Por supuesto le dejaremos claro que sus padres son los que deciden y que hablaremos con ellos.

Algunas veces nos ocurre que unos padres acuden a consultar por su hijo y una vez finalizado el proceso de valoración y entrevistas iniciales, se sorprenden ante la conclusión de que su hijo necesita hacer un tratamiento por “x” razones y deciden no continuar.  Por eso creemos que es importante que sepan de antemano lo que supone una terapia psicoanalítica, porque no es una “terapia milagro” que en tres sesiones te deja al niño “como nuevo”, es una terapia de esfuerzo y tiempo, es una terapia de profundidad, donde se investiga con el paciente de dónde vienen sus dificultades y se resuelven en la base, hay veces que hay que profundizar mucho y esto implica un tiempo y un compromiso.  Lo adultos que entran en terapia lo tienen más “fácil” porque van entendiendo en que consiste este  proceso y de lo que les está sirviendo.  Sin embargo en las terapias infantiles, los de que deciden  la continuidad o no son los padres y ellos no están en el día a día de la terapia y puede que no comprendan el ritmo y lo que se está consiguiendo. Los niños dependen del criterio de sus padres para continuar, por eso es fundamental trabajar con los padres,  para que entiendan lo que supone empezar un tratamiento.

Estamos convencidas de que el esfuerzo merece la pena, porque muchas veces lo que queremos es poner parches que resuelvan un síntoma determinado, cuando en el fondo sabemos que hay algo que no se está desarrollando bien. Los adultos que llegan a consulta nos cuentan como  desde pequeños tuvieron problemas y fueron pasando por ellos como pudieron, con castigos, enfados, decepciones, sin amigos… por eso es importante no girar la vista y desear “todo pasará” porque hay veces que no pasa y uno necesita ayuda.

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