Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Los adolescentes y las películas de terror

En Francia muchas salas de cine han retirado de su programación la película de terror estadounidense “Annabelle“.

Como casi todas las películas de terror, ha sido publicitada para atraer a adolescentes y como  siempre en este tipo de películas y con este público, se espera  provocar cierta  excitación,  pero  no  el descontrol masivo que ha provocado graves daños y altercados en las salas de cine de Francia.

En un extracto del artículo de hoy en El País  lo explican así:

“En los últimos años, otros títulos de terror han generado disturbios parecidos. Películas como Paranormal Activity 4 y Sinister habían provocado un desenfreno similar entre los espectadores más jóvenes, que provocaron desperfectos en algunos cines. Sin ir más lejos,Sinister fue retirada el año pasado de 40 salas francesas. De hecho, las protestas dentro de los cines han sido frecuentes desde los tiempos del teatro decimonónico. La diferencia, en este caso, es que no hay motivo aparente que justifique la bulla.”

Creemos que  sí hay cosas  que justifican esta bulla, de hecho como comentan dos psiquiatras en el artículo, los que trabajamos con adolescentes sabemos que en esta etapa surgen todo tipo de temores. Estos temores están relacionados con la separación de los padres,  el aumento de toma de responsabilidades y  con  las transformaciones físicas que darán lugar, después de muchos cambios, a un cuerpo adulto. Esto que parece algo tan cotidiano (todos hemos pasado por esto), es sin embargo  un proceso muy complejo que requiere una maduración progresiva desde la infancia. Quizás ” la bulla” se pueda comprender teniendo en cuenta todos estos cambios y  además pensando  qué cosas pueden estar favoreciendo que el descontrol natural de esta edad aumente.

Los adolescentes

¿Por qué a los adolescentes y preadolescentes les atraen tanto las películas de terror? Porque las sensaciones que se experimentan viendo una película de miedo, son muy parecidas a las que pueden estar sintiendo ellos: en estas películas todo ocurre precipitadamente, estás en tensión esperando el susto en cualquier momento  (que además siempre te pilla desprevenido), suelen ser muy sangrientas y muy de casquería, como por ejemplo el niño que de repente se convierte un un demonio, alguien al  que le salen gusanos por todas partes, metamorfosis imposibles, mocos, babas y sangre por doquier, amputaciones, violencia, persecuciones, paranoia, angustia a borbotones…  Los directores y productores lo tienen muy claro, esto es lo que les atrae a los adolescentes, tanto que a veces no se pueden despegar de la pantalla aunque estén muertos de miedo.

Todo esto es así porque necesitan sentir que lo que les asusta de ellos mismos está ocurriendo fuera, “solo es una película”, por un momento se pueden desconectar de sus propias angustias inconscientes, que tienen que ver con las metamorfosis que se está dando en su cuerpo, de las cuales no saben como van a salir: ¿bien o mal parados? ¿se convertirán en monstruos o en algo aceptable? Para ellos no está claro, se encuentran llenos de granos, pelos, cambios de voz, cuerpos que se alargan sin fin.  Todo esto les deja inevitablemente en una situación emocional desconcertante. Pero además no es solo su cuerpo,  su mundo está cambiando, no saben de quien fiarse, de papá y mamá ya no. Solo quieren estar con sus iguales, que como ellos  están pasando por lo mismo. Por eso no es de extrañar verles en grupo, aun siendo muy distintos y a veces sin tenerse mucho aprecio, prefieren protegerse al calor del grupo.

El entorno, los adultos y los padres.

El impacto es inevitable, todos los niños al pasar a la adolescencia van a sentir una pérdida que les va a poner en contacto con algo muy catastrófico, es ley de vida, pero hasta llegar a la adolescencia los niños han de pasar por situaciones de cambio que son preparatorias para la adolescencia. Estas situaciones son muy sencillas, en ellas  casi no se exponen, pero  van a permitirles desarrollar estrategias de enfrentamiento, recursos ante la adversidad y lo que es tan importante o más, les va  haciendo sentirse fuertes y seguros de sí mismos.  Pero quizás hoy en día tratamos de amortiguar los conflictos y las dificultades por pequeñas que sean mediante el control y la evitación del dolor y la frustración de los niños.  Por eso a veces llegan a esta etapa con menos experiencias y sin preparación, de manera que se sienten tan desvalidos como cuando eran bebés. El otro día una madre me contaba muy contenta como en el colegio de su hijo, a través de una plataforma por internet para los padres, le llegaban puntualmente todas las calificaciones en exámenes orales, escritos, trabajos, en definitiva cualquier nota que pusieran a su hijo le iba a ser comunicada.  La madre estaba contentísima, el nivel de control sobre los resultados académicos de su hijo iba a ser total, pero esto ¿realmente favorece la autonomía, crecimiento, responsabilidad, manejo de la angustia y de la frustración? Creemos que no, el niño según va creciendo tendrá que aprender poco a poco a que sus actos tendrán consecuencias, pero también tendrán que aprender a manejarse en el mundo, a responsabilizarse de sus logros y de sus fracasos, a que no todo pase por las manos de sus padres, porque esto les convertirá en hiperdependientes y a los padres, de paso, en esclavos del control.La sobreprotección  de los  hijos  evita que los niños  transiten por situaciones de dolor propias de cada edad necesarias para crecer, pero de esta manera lo que les ocurre es que entran en un estado de frustración que se perpertua y les convierte en “eternos niños”.

Esta frustración de la que  no saben como salir, les llena de rabia por sentirse  anulados y ninguneados por los adultos y a la primera de cambio puede ser la pólvora que prenda en las situaciones que lo propicien y que el grupo ampara en el anonimato.  las películas de miedo, que pueden ser una herramienta para digerir los cambios, en adolescentes muy sobreprotegidos en vez de ser algo que les ayude en su cabeza a lidiar con sus temores, les provoca tal angustia que les desborda y de ahí a la actuación y al  descontrol solo hay un paso.

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