Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Los niños y su sexualidad

Hoy queremos escribir sobre la sexualidad en los niños.  En el pasado se pensaba que  no tenían sexualidad y es cierto que no la tienen tal y como la entendemos los adultos.  Existe un proceso psicosexual desde el inicio de la vida  necesario para construir la personalidad, es decir, como decía Freud existe una energía libidinal (y por tanto sexual), que se deposita en aquellos aspectos de la vida que despiertan curiosidad en el niño y que será el motor del conocimiento de él mismo y de su entorno.

Todos hemos  escuchado u observado cómo los niños  preguntan ¿cómo se hacen los bebés? ¿por dónde salen? ¿qué tienen las niñas si no tienen pito?  Todas estas preguntas se van dando respuesta a través de la fantasía y de este modo es como se construye el psiquismo.  La sexualidad no aparece de repente, es algo sobre lo que se va fantaseando desde la infancia temprana.

Las respuestas al principio por parte de los adultos tienen que adecuarse a la edad de los niños.  «En una ocasión un niño de cuatro años preguntó a su madre por dónde salían los bebés y esta en repetidas ocasiones le contestaba que por una puerta especial que tienen las mamás y que se abre cuando sale un niño, esta explicación le valió durante un tiempo, pero un día preguntó ¿pero mamá, esa puerta está ahí, no? (señalando la zona genital de la madre) y ante la respuesta afirmativa, él respondió: «!imposible, no se puede abrir tanto como para que quepa un bebé!».  Este ejemplo da cuenta de la necesidad de información y de la incredulidad que esta genera en los niños si es demasiado para su capacidad de comprensión. Los niños  tienen mucho que construir y lo tienen que hacer a su ritmo, hay cosas para las que no están capacitados para entender.

Los niños tienen que poder fantasear cómo son las cosas antes de verlas crudamente en la realidad, a base de fantasear el niño irá adquiriendo conocimientos y cuestionándose sobre la posibilidad o imposibilidad de sus fantasías. Un ejemplo de esto puede ser la típica fantasía del niño de cinco años que dice que si dos se besan en la boca tienen un bebé, el niño cuando lo dice lo cree «a pies juntillas», no es nuestro deber sacarles del error (a no ser que pregunten) y decirles:»!no hijo, habrá que hacer algo más!», porque  con el tiempo se darán cuenta que eso no es cierto y la investigación continuará.

El juego constituye otro medio por el que el niño va creando una idea sobre la vida. No sólo está el saber cómo nacen los niños, que hace papá y mamá cuando están juntos, además está la escenificación de todo esto. A través de los juegos lo niños se identifican con un papel adulto y se imaginan las cosas que ellos hacen. El juego permite dar forma e incorporar de manera natural todas las cuestiones que deberán estar disponibles según se va creciendo. A veces se pueden escenificar lo que ellos consideran «actos sexuales» con los que se «hacen los niños», con muñecos, con amigos,… estas escenificaciones nunca tienen el mismo sentido que para un adulto. Son aproximaciones para la comprensión de algo que para ellos está lleno de misterio.

Pero a veces los adultos tenemos que preguntarnos cuando estos juegos están pudiendo ser expresión de algo que no es natural. Si existe una intromisión por parte de alguien en este proceso de «digestión» lo interrumpe y lo puede distorsionar.  Cuando se dá más información, ya sea por parte de un adulto o por parte de un niño mayor, se estropea la fantasía creada  por él, es como cuando a un niño le dice otro más mayor «los reyes son los padres».

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin el consentimiento de las autoras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

captcha *