Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Los padres, los hijos y el móvil

 

Siempre tuvimos miedo a la incertidumbre. En todas las épocas hemos buscado remedios que hiciesen menos dolorosa nuestra condición humana, que es aquella que nos conduce a sentirnos con muchas dudas y pocas respuestas. Debido a esta situación  surgieron los inventos más increíbles pero también cometimos los errores más horrendos. Hay dos caminos para sostener la incertidumbre:

1-Evitar el dolor  construyendo  una visión de nosotros y del mundo al margen de la  realidad.

2-Reconocer la verdad y trabajar para desarrollar capacidades que permitan superar el miedo.

Los cuentos son siempre ilustrativos, nos hacen pensar sobre las situaciones y emociones  básicas que hemos de vencer: rivalidad hacia los hermanos, miedo a ser abandonados por los padres, temor a devorar o  ser devorados por la envidia, miedo al incesto, etc. Los cuentos siempre nos han servido para reflejar realidades subjetivas, no por ello menos reales, que nos avisaban de sentimientos que mas tarde o mas temprano debíamos superar. De nuevo nos encontramos frente a los dos caminos, el de aceptar que esas cosas existen y que hemos de sostenerlas para poder continuar con nuestro crecimiento o directamente “suprimirlas” para creer que no están. De esta manera Caperucita ya no sería seducida por el lobo y este no se comería a nadie.

En la vida tenemos que crecer, lo que significa dar sentido y enfrentar todas las cosas que asustan. Crecer es tolerar el dolor y contenerlo.

Vamos con el vídeo.

Si elegimos el primer camino, haremos todo lo posible por evitar tomar contacto con la verdad que nos dicen los cuentos, evitaremos la incertidumbre y buscaremos certezas que garanticen el control y “estar a salvo”. Los móviles, se pueden utilizar en este sentido para evitar conectar con el momento, sustituyendo una búsqueda en Internet por preguntarle a un desconocido cómo se va a tal calle. Evitando enfrentar la sensación de exclusión, haciendo relaciones sociales a distancia, telefónicamente. Pero todavía hay más, evita el suspense, el tener que dejar que las cosas queden a la espera, evita dar tiempo para que los seres humanos encuentren soluciones y crezcan.

Es así como el móvil se ha convertido en una herramienta imprescindible en la crianza, cuando en verdad debería estar eliminado para este fin. ¿Por qué? porque se sustituye la confianza de los padres en los hijos por la confianza de los padres en el móvil. Si los hijos se llevan el móvil, los padres están tranquilos, ya no han de desplegar confianza en ellos, el móvil se encarga de prolongar sus tentáculos, es el medio para controlarlos y esto hace que los niños lo sean eternamente.  Cuando se le da un uso equivocado expande sus brazos interminables para ejercer  CONTROL evitando la separación que es un proceso imprescindible para la vida, que te den las riendas y confíen en tí.

Muchas veces se confunde proteger a los hijos con invadir su vida. Dar espacio para que los hijos maduren y se enfrenten a los temores de la vida es fundamental para desarrollar confianza en uno mismo. Es necesario crear espacios  “de vacío” que se llenen de experiencias vividas, buenas y no tan buenas, pero todas válidas para tomarle el pulso a la realidad.

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