Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Me has enseñado tú. Acoso escolar.

A veces los pequeños gestos nos pueden poner sobre la pista de grandes o complejas cuestiones.

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Dos niñas son invitadas por una mamá  a comprarse unas  chuches. Al salir de la tienda y reunirse con el grupo, una de las niñas le dice a su madre mostrándole las chuches, “¡mira lo que le he sacado!”. Lo más sorprendente fue que la mamá no corrigió a su hija, aceptó la interpretación hecha por la niña, en la que un gesto generoso era convertido en otra cosa,  “cuidar de” desaparecía para dar lugar a un “aprovecharse de”.

A veces circulando con el coche, en esas interminables filas para tomar una salida, somos testigos de cómo algunos automovilistas apresuradamente intentan entrar en ella. Cuando lo consiguen, es probable que no den las gracias a quién le cedió el paso y omitan reconocer que alguien tuvo un gesto de consideración con ellos. De nuevo interpretan “me colé”. También somos testigos del que acelera para que “nadie se le cuele”, del mismo modo interpreta una oportunidad de ayudar, como una posibilidad de que se aprovechen de uno.

El otro día en la farmacia,  dos farmacéuticas hablaban entre ellas de cómo hacer para elegir una chica de servicio y una recomendaba a la otra: “Cuanto peor le vaya a ella, mejor te irá a ti”. Con esto quería decir que a mayor necesidad menos posibilidad de protestar y más aguante. De nuevo se impone el “aprovéchate del otro”

Estos son algunos ejemplos que pueden dar cuenta de un principio muy instalado en nuestra sociedad, “aprovéchate”. En muchas ocasiones  es tan valorado, que de no hacerlo consideran que eres tonto. Nos contaba una amiga que su abuelo, constructor de profesión, le decía a su padre, que también lo era,  “hijo así no te vas a hacer rico”. El abuelo con esta frase le reprochaba que no engañase en las calidades de los materiales, que no aprovechase la oportunidad de sacar “más tajada” de los  trabajadores apurando sus sueldos,…etc.

En general este principio, el de aprovecharse, se valora, está incrustado sutilmente en nuestra  mente, aunque no lo reconozcamos y todos nos creamos personas honorables.

Los niños son nuestros fieles seguidores, para ellos los adultos son el modelo a seguir. Es probable que no nos guste pensar que los niños acosan porque se lo estamos enseñando nosotros, pero creemos que es importante que nuestras medidas preventivas tomen este hecho en serio. Los niños necesitan figuras de referencia con límites claros, que diferencien el bien del mal,  para los que sea prioritario cuidar en vez de aprovecharse de la desventaja de otro ser humano y que además tengan la suficiente fortaleza para no hacer aquello que este fuera de la decencia y el sentido común. Pero no es así.

Papá y mamá  me estáis enseñando vosotros.

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