Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Medicación vs. Terapia

Hoy queremos hablar de la medicación, un tema que es siempre noticia sobre todo en nuestro medio, la psicología clínica. A menudo nos preguntan  si es conveniente o no utilizar medicación para mejorar los estados depresivos, ansiosos, hiperactivos,…etc.

En principio no hay una única respuesta, todo depende de cada caso. Lo que sí podemos decir es que es fundamental   tomar la medicación con supervisión médica  y sobre todo investigar que es lo que está causando el malestar, si lo pensamos desde lo físico, ante una dolencia siempre buscamos su origen, ¿por qué no hacemos lo mismo desde lo psíquico? Claramente es más complicado y además requiere de un esfuerzo que muchas veces no estamos dispuestos a asumir, nos conformamos con un «tengo ansiedad porque tengo mucha presión en el trabajo, me tomo el ansiolítico y ya se me pasará».  Y probablemente será así: se pasará, pero volverá a ocurrir, una y otra vez a lo largo de la vida, cuando se den una serie de factores que, por desconocidos, no podremos aprender a manejar. Son muy frecuentes los casos en los que ni siquiera hay supervisión médica y se toma una pastilla como si se tratase de una aspirina,  pensando a lo mejor que si no acudimos a los especialistas en este caso (al psiquiatra y al psicólogo), como haríamos con cualquier otro tipo de malestar, es para creer  que nos nos pasa nada y así no tener que tirar de la madeja. Esto es una negación de la realidad.

El caso de los niños y los adolescentes, al estar en desarrollo, es fundamental saber qué es lo que está provocando el síntoma, es decir, qué es lo que no les está dejando estudiar, qué es lo que no les permite relacionarse, qué es lo que les lleva a estar tan desconectados y faltos de atención, qué es lo que les lleva a mostrarse tan agresivos. Estos síntomas a estas edades nos ayudan a saber  que algo no está yendo bien en el crecimiento, nos dan pistas sobre qué puede estar pasando. Si lo que hacemos es bloquear con la medicación esta señal de aviso, eliminamos la posibilidad de ayudar y  reanudar el desarrollo. La medicación en niños y adolescentes puede ser un obstáculo añadido. La medicación entonces se convierte en una curación mágica.

Con esto nos estamos refiriendo a niños  y adolescentes con trastornos de conducta a los que si sólo se les medica, pueden ir sumando complicaciones en su desarrollo y  finalmente convertirse en pacientes psiquiátricos.

Muchos adultos medicados fueron niños que no tuvieron la oportunidad de entender y elaborar aquellas cosas imprescindibles para tener una vida adulta sana. La medicación puede ser  necesaria, pero no el único camino. Un adulto también puede resolver sus conflictos, aquellos que probablemente lleva arrastrando desde su infancia y adolescencia.  Es necesario en muchas ocasiones tratar los procesos físicos de las alteraciones psíquicas con medicación, pero para ayudar a salir de un estado que dificulta el avance terapéutico, no para sustituir a este.

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