Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Miedos y miedos

Leemos en «El Mundo» que Riad Sattouf, un parisino de padre sirio, ha publicado sus vivencias en formato gráfico, «El árabe del futuro», donde narra su infancia en Oriente Medio y ofrece un retrato muy cruel de la sociedad siria. Cuando le preguntan si al ser de origen musulmán no teme levantar ampollas entre ciertos sectores radicales el responde  «No, nunca he tenido miedo».

El miedo es un arma poderosa, vivir bajo el yugo del miedo es algo que no te permite crecer, explorar ni crear. Pero el miedo también es una emoción necesaria, es evolutiva, sin la cual la supervivencia sería difícil.  Por eso queremos escribir hoy sobre los diferentes miedos, los miedos necesarios y los innecesarios.

Cuando el miedo es tan intenso que se apodera de nosotros, no nos permite conectar con el miedo «sano» que es el necesario para sobrevivir y crecer.

El miedo necesario es el que nos avisa de los peligros, por ejemplo el miedo a las alturas, el miedo a la oscuridad, el miedo a los desconocidos, son todos miedos evolutivos, miedos que nos conectan con la realidad de que no lo podemos todo, que no volamos, que no vemos sin luz, que no todo el mundo es de fiar… son miedos que nos han permitido llegar hasta aquí.

Estos  miedos están muy presentes en la infancia y permiten al niño crecer dentro de una cierta seguridad, es el miedo el que les protege muchas veces de ponerse en situaciones de peligro.

También existen otros miedos necesarios, son los relacionados con las fantasías inconscientes. Son esos miedos irracionales que muchas veces expresan los niños a través de sus pesadillas, de los cuentos… miedos a las brujas, a lo irreal, al abandono, a la muerte.  Estos miedos también nos permiten evolucionar, crecer, madurar.  A los niños hay que acompañarlos en estos temores porque forman parte del crecimiento. Si un niño tiene miedo es por algo: porque no se siente seguro, porque se siente más débil que los demás, porque todavía no está preparado para separarse… hay infinidad de razones, pero es importante buscar un por qué y no forzar.  Vemos por ejemplo, como en algunas ocasiones el niño que tiene miedo al agua es empujado por el adulto a la piscina con el deseo de que compruebe que no le pasa nada y claro que le pasa, entra en pánico y el agua se convierte en un medio todavía más hostil de lo que era antes.  Este es el miedo que habrá que explorar, contener y acompañar.

El miedo innecesario es aquel que se genera de manera artificial, es decir, por causas ajenas al sentido común y a la vida.

Se suele dar en condiciones de abuso de poder, donde se crea una atmósfera violenta de rechazo y de recelo.  El miedo es entonces consecuencia de la desconfianza y de no  esperar nada razonable sino cualquier cosa que además puede atentar contra la seguridad. El papel del poderoso, en el  caso  de los niños son los padres y en el caso de los adultos   las autoridades.  Cuando el que tiene que cuidar, es arbitrario e imprevisible, desatará el miedo  que explotará   violentamente  y  con la violencia se ocasionará otra vez el miedo.

En ‘El árabe del futuro’ Sattouf cuenta cosas brutales: como, por ejemplo, cómo a los niños en Siria se le inculca desde pequeños el rencor atroz hacia los judíos, incluso con soldaditos de guerra que representan a los israelíes. «Hasta ahora era algo de lo que no había hablado porque me parece que era sabido: el odio total que existe hacia los judíos en Siria. Se trata de un antisemitismo cultural, a los niños sirios se les educa en ese odio».

Este es el tipo de miedo que no queremos tener, es el miedo del que nos imaginamos Riad Sattouf reniega, porque los otros son naturales, son evolutivos y necesarios.

 

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