Actualidad y Psicoanálisis

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Narcisismo en Cataluña

“Si algo ha entendido a la perfección el nacionalismo es que, en la era de la idiotez ególatra y la codicia desaforada de atención ajena, un esclavo al que se retenga en la plantación con cadenas no tardará en rebelarse. Pero uno al que se ate con halagos no sólo no huirá sino que publicitará las bondades de su amo con un entusiasmo rayano en la fidelidad canina. Que se lo pregunten a Facebook, Instagram o Twitter, que basan todo su éxito en el mismo principio.”

Este artículo, “Soy catalán, ¿a qué quieres que te gane?” ,explica a la perfección uno de los vértices desde los que se puede entender la propagación del totalitarismo de cualquier época: el narcisismo.
A toro pasado nos hemos preguntado ¿porqué cuajó el Nacional Socialismo de Hitler en Alemania o por qué ahora sube al poder un personaje  como Trump?

Hannah Arendt se dedicó  a pensar en los por qués de la aceptación por parte de tantas personas del régimen totalitario de la Alemania Hitleriana. No podía entender que tanta gente  se sintiese afín a semejantes planteamientos criminales.  Como explicamos en nuestro artículo “Hannah Arendt: cuando la norma no deja pensar”,  llegó con su formulación de la Teoría del Totalitarismo a comprender que siempre en una situación de inseguridad, falta de autoestima y debilidad moral, la respuesta ante la dificultad será  encauzada a través de la búsqueda de un culpable. Hablaba de la “Banalización del Mal”, que consiste en que el grupo se desentiende del daño que pueda ocasionar a otros. Desde ahí explicaba que tantos hubieran participado en el Holocausto.

Estamos muy de acuerdo en que los totalitarismos dependen de tener seguidores faltos de un ego sano. Si no tenemos la suficiente autoestima, de la buena, necesitaremos que alguien nos alimente el ego. Esto supone un peligro. Podemos encontrar casos de todo tipo, por ejemplo, gente que se casa con alguien porque le hacia sentir como un príncipe o una princesa y una vez superado el periodo mágico y  empezar a tomar tierra con la rutina y dificultades del día a día, el matrimonio se rompe.

De pequeños necesitamos sentirnos únicos, principes y princesas para luego poco a poco abandonar este estado y aceptar lo que somos, seres con virtudes y defectos que necesitamos trabajar y esforzarnos si queremos ser  y tener lo que deseamos. Si no lo hacemos así y seguimos esperando que alguien “nos dore la píldora”, seremos fáciles presas de cualquier tipo de idea que nos haga sentir seres excepcionales. Lo necesitaremos tanto, que escuchar que somos “la pera” sera nuestra principal necesidad y  se pondrá por delante de amigos y familia , sintiéndonos en continua ofensa por aquellos que nos devuelvan una imagen terrenal.

Que importante es educar a los niños con amor del bueno, para que se llenen suficientemente de él y no tengan luego que ir mendigando cariño del malo que les regale el oído. Pero el  amor del bueno no es hacer y dar todo lo que el niño quiere (eso es dejarle eternamente narciso), es respetarlo, comprenderlo, acompañarlo   sin tacañear el tiempo, reflexionar con ellos y entregarles tu vida, no tu dinero.

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