Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Narcisismo y tatuajes

Todos sabemos que las modas mueven a las personas y que cosas que pueden parecer horribles en una época,  en otra son “lo más”. La moda está  para trazar claramente la separación intergeneracional y de ahí su poder para implantarse. Los jóvenes y adolescentes necesitan crear “códigos del clan” que les asegure la pertenencia a un grupo generacional afín y  que además reafirme la diferenciación de los padres. En cierto sentido todos hacemos concesiones a la moda y de este modo reforzamos los lazos con los miembros de la comunidad a la que pertenecemos.

Los tatuajes  tienen algo de todo esto, pueden considerarse y de hecho así han sido históricamente,  elementos distintivos de clase,  han servido para identificar a miembros del mismo grupo o de condiciones similares. Pero lo que  nos sorprende es el uso que se está haciendo en la actualidad del tatuaje. Ha pasado de ser un distintivo de clan a ser un producto de consumo masivo. Son casi todos los grupos y estratos sociales los que lo usan y algunas personas se tatúan casi todo el cuerpo. ¿Entonces que sentido tiene ahora el tatuaje?

Leyendo el artículo La agonía del Eros (Herder editorial), del filósofo de la Universidad de las Artes de Berlín Byung-Chul Han.,  creímos  encontrar algunas respuestas. Para él nuestra sociedad está promoviendo un tipo de ser humano que no cuenta con el Otro, es decir, un ser narcisista que no profundiza y no busca el encuentro con otros seres,  que no busca la diferencia, que se apalanca en sí mismo y en lo igual. Si pensamos en los tatuajes desde este punto de vista, el tatuaje se quedaría sin su significado social, porque al masificarse pierde su condición distintiva y diferenciadora, ya uno no se tatúa para pertenecer a un grupo, ahora el  tatuaje es un mero representante de uno mismo pero  de un sí mismo vacío de contenido, de un sí mismo narcisista,  porque el narcisismo supone una paralización del crecimiento psíquico al no hacer el trabajo y el esfuerzo necesario para madurar y salir del Yo, del Mi, del Mío.

Este funcionamiento narcisista es lo que llevaría a  la compulsión a la repetición, eso que a veces hemos escuchado de “cuando te haces un tatuaje ya no puedes parar”. Quizás en el intento de dar sentido e identidad, se emprende una carrera que nunca termina. Se busca una y otra vez encontrar aquello  que aumente nuestra perspectiva de las cosas y de este modo alimentar nuestro vacío. Pero el narcisismo aísla, te deja sin posibilidad  de llenarte de verdad. Por esto encontramos tanta patología narcisista que busca alimento donde nada hay. Solo cuando nos atrevemos a transitar lo diferente, a amarlo, a aceptar la frustración de no ser único, es cuando podemos empezar a descansar.

Hay otra cuestión que no debemos dejar pasar que es el sufrimiento que infringe al cuerpo el tatuaje (también el pearcing). Desde este punto de vista, podríamos pensar que la insatisfacción, el vacío y la depresión a la que nos arrastra la búsqueda equivocada de identidad desde lo narcisista, obliga a tener que “sentir” ese dolor psíquico en el cuerpo. Si no se puede pensar el dolor, en algún sitio ha de poderse colocar. La repetida exposición al dolor que se da al cuerpo, podría ser la salida natural  para expresar la desesperación que no ha sido calmada, en un intento inconsciente de ponerle fin.

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin el consentimiento de las autoras.

  1. dyllan Responder

    es muy buen y creo q pude mejorar gracias

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