Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Para qué sirve la fantasía?

Antes de continuar leyendo es muy importante que hayáis visto el video.

La idea que transmite  es que en la infancia uno no se preocupa tanto por su cuerpo como en la edad adulta y además hay un despliegue creativo que parece que los adultos no tienen.

Los niños del video lo que quieren es «incorporar» mientras que los adultos quieren  «eliminar». Hay un adulto que achaca sus problemas infantiles al tamaño de sus orejas y una niña que lo que pide son unas orejas puntiagudas.

La infancia es una etapa de la vida donde la fantasía tiene un gran protagonismo, los niños no sueñan con cambiar sueñan con convertirse, tienen la intuición de estar en un proceso  de transformación e imaginan que podrían convertirse en lo que ellos quisieran.  Los niños necesitan sentirse excepcionales, únicos, para tramitar todas las dificultades que conlleva el crecer. Necesitan sentirse sirenas, tiburones, pumas, pájaros, seres fantásticos… su imaginación les ayuda en momentos de dificultad y les facilita la separación de sus conflictos internos o externos para alejarse de la tensión.   Por eso es tan importante el juego simbólico en la infancia, porque todavía no tienen una psique capacitada para contener todos los avatares de la vida y la fantasía será lo les rescatará y les permitirá vivir con una cierta tranquilidad.

Crecer exige un esfuerzo muy grande, hay que transformar esos cuerpos que no alcanzan a subirse a una silla y esas mentes sin hacer, en algo potente. Desde su pequeñez piensan en fantasías porque la realidad se les hace más difícil. El camino de ser potente desde algo mágico es mucho más factible para ellos que ser potente desde su realidad.

Los adultos del video se quieren deshacer de partes de si mismos con las que no se sienten satisfechos, la fantasía ya no está a su alcance porque como adultos que son manda el principio de realidad, tendrán que hacer los duelos que a lo mejor de pequeños no tuvieron que hacer y esto consiste  en aceptarse tal  y como son.  En este caso se aceptan con sus defectos y virtudes, claro que les gustaría quitarse de encima lo que no les gusta (estrías, frente, orejas, acné…) pero son realistas, ya no creen que puedan convertirse en una sirena mágica, y por eso aceptan su realidad con lo bueno y lo malo.

Cuando un adulto no puede tramitar este duelo y aceptarse tal cual es, entonces puede venir en su «rescate» la «magia» de la cirugía estética utilizada de modo compulsivo.

  1. Kat O'ReshiCazadora Responder

    Grasias me sirvio de mucho

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