Actualidad y Psicoanálisis

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Pensemos en el duelo

Yo tenía una perrita, una Golden Retriever dorada, el mes pasado murió con 15 años y tres meses, una barbaridad de años atendiendo al tamaño de la raza. Además desde los dos años estaba medicada, no le funcionaba la tiroides y necesitaba una dosis altísima de tiroxina diaria. Quizás contar todo esto sea superfluo, pero  hacerlo, hablar de ella, forma parte del duelo que hay  que hacer.


Todos sabíamos que no le quedaba mucho, sobretodo porque había rebasado el límite  de vida, se supone que un perro así dura unos 12 años.

En el último año, tenía problemas para levantar su cadera cuando estaba tumbada y andaba con dificultad, pero eso no impedía, al bajarla a la calle, que algunas veces se arrancase a correr por el césped. Disfrutaba de la compañía de los niños, se movía entre ellos plácida y lentamente, de su compañía sacaba mucho, además de algún trocito de bocadillo o  golosina. Pascua era un figurante más de la puesta en escena de la actividad de la plaza de mi barrio.

¿Qué quiero contar sobre el duelo?, pensarán que es un atrevimiento hablar de un perro, que los duelos se hacen con las personas.

Creo que esto es importante explicarlo, duelo es el trámite  psíquico que hay que hacer para separarse de algo o alguien querido. No tiene por qué ser solo producto de una muerte, por ejemplo, ahora llegan para muchos las vacaciones tan deseadas durante todo el año, con unas expectativas que nunca se corresponde con la realidad. Quizás por esto en esta época haya tanto maltrato, tantos conflictos familiares y tantos abandonos.

Se pueden elegir dos caminos para digerir esta frustración, uno sería el de la aceptación del dolor y de que nunca se tiene todo y otro sería el de la negación frenética de la realidad eliminando los obstáculos que frenan la consecución de este ideal. Duelo es el trámite psíquico que hay que hacer para aceptar que algo no es tan ideal como imaginábamos.  Los duelos cotidianos son los que implican renunciar a la fantasía y estos pequeños duelos son los que nos enseñarán a elaborar los grandes duelos de nuestra vida. Esto es el duelo y no siempre somos capaces de atravesarlo, exige cierto coraje, pero si nos atrevemos a entrar en duelo finalmente obtenemos la recompensa de hacernos más sensatos y comprensivos. De la repetición de este proceso se obtiene madurez.

Cuando acompañas en la dificultad a un ser vivo, no digo ya si es humano, te enriqueces de una experiencia fundamental para la vida, te dota de  mayor capacidad  para la ternura y la compasión, y aprendes con todo ello  para tu propia vida y vejez.

Pascua estaba muy vieja, ya no me podía acompañar en mis paseos, ni a comprar… se limitaba a bajar varias veces al día alrededor de casa. Mucha gente me decía que para vivir así…otros ya me habían ido diciendo que ellos no tenían perro porque se sufría mucho cuando se morían. Pero ahora puedo contar que si mi perra no se hubiera hecho vieja y finalmente muerto, no hubiera tenido la oportunidad de enriquecer la vivencia completa, desde que fue cachorro hasta su muerte, cobró todo otro sentido, se pudo cerrar el círculo de la vida con su vejez.

He aprendido mucho, nuestra relación se estrechó de una manera prodigiosa, lo que en otro tiempo fue compartir paseos, aventura,  baños en el río,  carreras tras la pelota,.. en estos últimos tiempos, fue compartir nuestra amistad. Si todo lo vivido cuando fue joven era bonito, al hacerse vieja enriqueció su  significado. Nos mirábamos y sabíamos,  se quejaba y sabia,  nuestra compenetración ha durado hasta su muerte, en la que estuve presente, lloré mucho, pero el  recuerdo es feliz, ella encontró en mi su seguridad y yo encontré en ella su entrega. Se cerró el círculo.

En nuestra vida el círculo más importante a cerrar es el que tiene que ver con nuestros padres y es quizás cuando el ciclo vital nos pone en el papel de ser padres o a veces siendo simplemente mayores, cuando nos damos cuenta de que ellos hicieron lo que pudieron. Pero esto no es suficiente para calmar a nuestro niño interno que no quiere hacer duelos, también nuestro niño está triste porque tiene que decir adiós a su infancia, a los padres de su infancia y con esto colocarse en el lugar que antes ocuparon sus padres. Esto también acerca al sentimiento de finitud del que huimos. Si conseguimos acompañar a nuestros padres en su vejez, aceptando la historia compartida, aceptando el dolor de lo que fue mal y alegrándonos de lo que nos unió, estaremos recorriendo un camino imprescindible para hacernos mas sabios, generosos y optimistas con la vida, justo lo contrario que me decían mis vecinos cuando se protegían de hacer duelos por la muerte de un animal de compañía.

Cuando no podemos hacer este proceso, en verano nuestros hospitales se llenan de ancianos, nuestras carreteras y albergues de perros y nosotros intentamos a toda costa tener un verano ideal y a la vuelta nos preguntamos ¿qué ha fallado?.

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  1. Rolf Woutens Responder

    Gracias por compartir la experiencia. En los paises bajos respectamos mucho a los animales, mis condolencias por la ausencia de Pascua para ustedes y su familia. Que cierto lo que.ustedes dicen.

    Disculpen mi espanol, yo tuve que mirar el significado de duelo y vi que tambien era aquello de los revolver en el far west, qué diferentes significados pero que semejantes.

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