Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Qué es Arte?

“Hay muchas personas que consideran que la belleza es un lujo y piensan que se puede pasar muy bien sin ella. Pero no es así. La necesidad de belleza es precisamente eso, una necesidad y sin ella el organismo sufre tanto como si se le negase el sueño o el cobijo, aunque los resultados de esta carencia tarden más en manifestarse. Los individuos que no creen que la belleza es una necesidad, renuncian a si mismos. La belleza proporciona esperanza.”

Esta cita es de la pintora  Margarita Gámez.

Me gusta pensar en el concepto   de belleza “diaria”, como si se tratase de alimento para el alma. Alimentándola  suponemos que crece sin darnos cuenta y esto hará posible que la distingamos (la belleza)  y nos satisfaga contemplarla. Por el contrario olvidarnos de alimentarla hará que cada vez apreciemos menos la belleza, llegando a no saber que es.

Nuestro mundo tiene infinidad de ejemplos de esto. Las necesidades tangibles y concretas, como es la necesidad de comer, vestir, cobijarnos bajo un techo…etc,  llegan a estar tan ejercitadas que se hipertrofian, quizás por esto haya tanta obesidad, especulación inmobiliaria, coleccionismo de objetos innecesarios, etc… en definitiva voracidad desmedida.

La belleza es todo aquello que despierta nuestra emoción menos concreta y tangible. La podemos encontrar en muchas situaciones. A mi me emocionan, por bellas, escenas en las que Miguel, un vecino mío de 90 años, paseaba con su perro, daba “chuches” a otros perros que encontraba a su paso…  tan lleno de amor y sabiduría. Otro anciano sentado al sol con su nieto paralítico cerebral, ocupándose amorosamente y feliz de él.

Estas escenas son bellas por elaboradas, hacen de lo cotidiano y a veces doloroso, arte.

Así mismo se espera esto del Arte, con mayúsculas, que sepa dar un sentido, que nos ayude a comprender y a trascender lo común, aprender a verlo, a sentirlo de otra manera y a valorarlo. El arte nos ayuda a detener el tiempo,  a pensar y a saborear la vida.

A veces resulta decepcionante observar lo que puede ser el resultado de haber sufrido “inanición de belleza”,  personas que deambulan por la vida sin ver, oír, sentir, ni paladear la vida de verdad, encerradas en un ir y venir en  lo superfluo, excitadas por todo lo que tiene que ver con poseer objetos y personas, sin atisbar en ellas nada bello, sin darse cuenta de la belleza  que  esconden. Es coleccionismo puro y duro.

Esto mismo puede que sea lo que vi el otro día en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía  de Madrid, en la   “Colección 3. De la revuelta a la posmodernidad, (1962 – 1982)”, Helio Oiticica, presenta una composición llamada «Tropicalia» en la que recrea dicho ambiente, encerrando incluso en una jaula a cuatro o cinco pájaros tropicales vivos:

«…presentaba la instalación ambiental denominada Tropicália, una obra que concentra las ideas fundamentales de una propuesta vitalista y sensorial desde el sur, centrada en la figura del espectador…es un campo de experimentación que busca el acercamiento físico y sensual, antes que visual, a la obra artística.»

El artista para hacer sentir al espectador, ha llevado un trozo del ambiente que  quiere comunicar, pero al hacerlo, desde mi punto de vista, lo ha hecho  sin ningún tipo de elaboración simbólica, lleva concretamente lo que quiere representar.  De este modo lo que debía pasar a través  del proceso artístico de común a bello, al no hacerlo, consigue oscurecer la belleza  y la vida,  porque la vida no se puede embotellar,  los pájaros  en libertad no se enlatan.

Si lo que el artista quería trasmitir era el encerramiento, empobrecimiento  y deterioro de algo bello tampoco lo consigue, creo que se recrea en el dolor sin sobreponerse a el. El impacto estético ha de lograrse a través de la sublimación  y  de la comunicación de algo a través de un proceso psíquico.

Si no se alimenta la belleza de lo cotidiano, quedamos expuestos a mecanismos mentales que se activan por “desorientación”, es decir, si no elegimos el camino de lo bello, la verdad y el amor podemos caer en la confusión de lo ambiguo y por ese camino llegar a lo perverso que sería el proceso por el que la belleza se convierte en basura.

 

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