Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Qué es el maltrato?

Qué difícil se hace llamar maltratador a un amigo. Tu mente se dispara buscando salidas honrosas a la situación; al amigo, la relación, los planes programados…Antes de que entre en tu mente la idea de descontrol, de anormal, de peligroso… se intenta justificar.

“Todas la parejas discuten” ¿pero dónde está el límite entre discusión constructiva y destructiva?, pues a lo mejor justamente ahí, donde el discurso en  su contenido y forma es destructivo.

“Las parejas se pueden decir a veces barbaridades”… ¿de verdad?  ¿es eso lo que creemos, que las parejas en su rutina también pueden incorporar el desprecio?

NO.


Cuando alguien te desprecia, si tienes fortaleza, desapareces de su alcance, no permites que “evacue” sobre ti sus basuras. Pero cuando el que desprecia vive contigo debe resultar muy difícil. Resulta difícil cuando el vínculo es de amistad, que no se disculpará si se trata de tu pareja.

En la relación de pareja se produce una interacción muy estructurante, ambos miembros se complementan en sus distintas personalidades, hay un intercambio de vivencias y de sentimientos. Una historia común que da identidad, un presente que da un sentido y un futuro que provee de esperanza. Es muy difícil renunciar a esto, la propia identidad individual toma “alimento” de la relación. Ocurre en todas las relaciones, en las bien avenidas y en las patológicas.  Es por esto que a las mujeres y en menor  caso, hombres maltratados, les resulte dificilísimo separarse. Con la ruptura hay una perdida importante de identidad, además de las dificultades que se pueden plantear también a nivel económico.

Suele ocurrir que el maltratador o maltratadora , ha establecido con su víctima una serie de identificaciones en las que coloca al otro como culpable y responsable de lo que a él o a ella le pasa, si no tuviese ese depositario sobre el que verter sus emociones intolerables, es muy probable que se desajustase psíquica y emocionalmente todavía más. El delirio que construyen, en el que culpan al otro de todo, debe seguir siendo alimentado día a día para salvar su propio pellejo.

¿Pero hay solución para esto?

La única solución posible es que el maltratador reorganice su psiquismo y desarrolle dispositivos internos en los que se pueda hacer cargo por él mismo de las emociones que se le hacen tan insoportables.

¿Estas emociones son normales o patológicas? De todo hay. Tenemos que considerar que el maltratador lleva dentro un niño o niña que  fue maltratado. Esta experiencia le condiciona toda la vida, pues le  hace sentir  la vida  peligrosa y amenazante (no tuvieron un clima lo suficientemente cálido para desarrollar la confianza básica necesaria para vivir). Por otro lado,  perdieron la oportunidad de estructurar espacios mentales que son los que permiten tolerar la frustración y el dolor. Sin esta capacidad  el día a día se puede convertir en una montaña rusa, mucho más cuando la vida trae dificultades   como el desempleo, incertidumbre económica,  enfermedad, vejez… Estos adultos no tienen recursos para hacer frente a la dureza de lo cotidiano, mucho menos a lo que se escapa de ella.  Viven muertos de miedo, aunque no lo reconozcan,  normalmente  el miedo está enmascarado detrás de un aspecto duro y seguro de sí mismo.

Los hombres y mujeres  que quedaron marcados por el maltrato, no tuvieron en su entorno a nadie que pusiese límites CONTUNDENTES al maltratador. Es por esto, que si de adultos convivimos con un  maltratador, hemos de saber que la mejor manera de ayudar a quien maltrata, es poniéndole las cosas claras y no llamar al maltrato “pronto” o “carácter”.

 

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin el consentimiento de las autoras

Deja un comentario

captcha *