Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Sexualidad adolescente

El otro día nos propusieron dar unas charlas sobre sexualidad en un colegio y como a nosotras todo lo que tenga que ver con lo educativo nos apasiona, nos pusimos manos a la obra.  Cuando preguntamos el formato de la charla nos comunicaron que lo que hacen habitualmente es dar una charla a los niños de 5º de primaria con los padres presentes. La verdad es que nos sorprendió, porque en ningún caso habíamos contemplado la posibilidad de dar una charla conjunta.

Creemos que los padres deben de estar informados no solo de los cambio físicos relacionados con la entrada en la adolescencia de sus hijos, sino también sobre lo que significan esos cambios psíquicamente para el adolescente y para los adultos a su cargo.  En definitiva lo que pensamos que es crucial para la “educación sexual del adolescente y preadolescente” no es el conocimiento de las funciones reproductoras, la anatomía sexual y los cambios físicos, sino la integración de todo lo físico dentro de lo psíquico.  Es decir, poder entender de donde vienen estos cambios y que consecuencias psíquicas tienen para el púber, sus padres y las relaciones familiares.  Porque todo está relacionado, el niño comienza su lenta transformación hacia adulto con la entrada en la pubertad (cambios físicos) y adolescencia (cambios psíquicos).   Al  principio estos dos procesos están separados, el camino de la adolescencia es el que trata de  integrarlos, porque la sexualidad que sólo se maneja desde lo físico no tiene cabeza.

El niño comienza a dejar de serlo y entra en un mundo muy excitante pero también atemorizador.  Los padres pasan a un segundo plano sin perder la importancia  que tenían en la mente del niño , pero perder esta influencia en lo cotidiano,  provoca muchos cambios en las estructuras familiares.

Los chicos comienzan a desarrollarse físicamente, pegan un estirón impresionante, les cambia la voz, cada vez se asemejan más a sus padres y esto hace que comience otra etapa de rivalidad, tienen que medirse, es importante para su desarrollo, quién es más fuerte, más listo, más conquistador, cargado  además de un funcionamiento omnipotente, donde piensan que llevan todas las de ganar.  A las chicas les ocurre más o menos lo mismo, aparece los pechos, las curvas en su cuerpo y reaparece la rivalidad con su madre con una virulencia exagerada, quieren demostrar que saben más, que son más guapas y que su capacidad de conquista  es superior.

Toda esta reflexión nos llevó a seguirnos cuestionando la coherencia de que la charla fuera conjunta, teniendo en cuenta que los adolescentes necesitan para su desarrollo psicosexual un espacio propio, diferenciado de los padres, nos planteamos que quizá la charla conjunta era una necesidad de los adultos para mantener en su mente la fantasía de “control” como si de esta manera las cosas pudieran seguir siendo iguales.  No es de extrañar que los padres se aferren a estas fantasías, aunque  los preadolescentes y adolescentes estén pudiendo hacer el trabajo de “mentalizar su sexualidad”, uno de los temores de los padres es  el embarazo.

 

Precisamente el otro día nos llegó un correo electrónico de la Fundación Madrina informando sobre un mercadillo pre-navideño. No conocíamos esta fundación, pero resulta que su labor consiste en ayudar y apoyar a mujeres embarazadas sin recursos y por supuesto una gran proporción de la ayuda la reciben las adolescentes que se quedan embarazadas.

Pensamos que lo importante es facilitar la transición del adolescente y ayudarle  a integrar su sexualidad.  ¿En que consiste esto? En facilitarle el espacio necesario para que pueda desarrollar su identidad, que compruebe las capacidades que tiene y cuales son sus límites. Esto le proporcionará autoestima y seguridad.  Pero es complicado porque los padres muchas veces no sabemos en que lugar colocarnos, no sabemos cuanto tenemos que facilitar, cuanto tenemos que soltar y donde están los límites de su intimidad.

Los padres y los adolescentes deben encontrar un nuevo lugar para relacionarse. Los padres tienen que averiguar como continuar su función pero permitiendo que el hijo se desarrolle y estos tienen que desarrollar los recursos necesarios para dar sentido a todos los cambios que ocurren en este periodo vital. Si  este proceso se hace relativamente bien, serán los mismos adolescentes los que sepan que pueden hacer, que les conviene, que puede ser peligroso,..etc.

Nos estamos acordando de la revolucionaria campaña publicitaria para prevenir el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual, el eslogan era “póntelo, pónselo”.  Se referían a un tema puramente físico, el condón, pero si el adolescente consigue hacer el trabajo de integración de lo sexual y lo psíquico,  podrá “poner  a los otros y ponerse” protección psíquica: limites, que es lo que verdaderamente le protegerá, porque va más allá de lo meramente físico y concreto.

 

 

 

 

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