Actualidad y Psicoanálisis

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Spotlight. La historia de un buen equipo. La historia de un buen líder.

En 2002, un equipo de reporteros de investigación del Boston Globe destapó los escándalos de pederastia cometidos durante décadas por curas de Massachussets. La publicación de estos hechos, que la archidiócesis de Boston intentó ocultar, sacudió a la Iglesia Católica como institución. (FILMAFFINITY)

La película «Spotlight» nos ofrece muchas  posibilidades y caminos para pensar.  Vamos a tomar uno que puede parecer secundario y que a nuestro modo de ver es fundamental para que la historia se desarrolle: La actitud del líder.

Cuando trabajamos con organizaciones, siempre les decimos que  los equipos mejoran cuando lo hacen  las personas, que la clave está en que venzan  sus resistencias a mejorar. ¿Qué queremos decir con esto, que las personas no quieren crecer? Lo que queremos decir es que  el ser humano por naturaleza, en un primer momento se defiende de lo extraño y si esta actitud persiste puede perder  la oportunidad de mejorar. 

En una sociedad católica como la de Boston parece que «lo extraño»  sería pensar que puedieran existir sacerdotes pederastas, porque este hecho rompe la idea que internamente tiene la colectividad respecto a la religión católica. Por eso lo que parece esperar la periodista del equipo de Spotlight es que su abuela no vaya a aceptar que SU IGLESIA tenga sacerdotes pederastas,  teme un conflicto entre ambas y se pasa toda la película evitando hablar abiertamente de lo que está investigando.  Por este mismo motivo se dice en la película que ha tenido que venir un director de Florida para poder ver algo que el resto, por ser de Boston no podía. Ambos casos refuerzan la idea de que construimos «certezas», juicios previos, que nos ayudan a clasificar toda la información que nos llega sin que tengamos que cambiar en lo esencial lo que pensamos.

No tener miedo a que la verdad desarme sus esquemas es lo que hace que un GRUPO pase a ser un EQUIPO.  Para llegar a este punto de madurez se requiere una preparación, hay quien llega de manera autodidacta, pero lo común es que tengamos que aprender a desbloquear este sistema que busca evitar el dolor de descubrir que todo tiene un cierto grado de ambivalencia, porque las cosas no son blanco o negro.

El personaje que mejor refleja la independencia respecto al establishment es el director. Está libre para pensar porque no pertenece a esa cultura, pero lo que es más importante es que  también lo está internamente, no es esclavo de ningún prejuicio que le obligue a seguir una dirección determinada. Por este motivo no queda seducido por el obispo cuando le ofrece su colaboración y tampoco se enfrenta a la Iglesia como si de una cruzada se tratara.

La autenticidad y madurez del líder promueve un estilo  afín en los miembros del grupo. Es así como el equipo de Spotlight no prejuzga, no tiene un orden implícito y estático de las cosas. No se rige por buenos y malos, no se mueve  indiscriminadamente en una única dirección, investiga los diferentes aspectos del problema y los comprende. No se ataca, se reflexiona.

La identidad del equipo la marca su deseo de trabajar para encontrar la verdad. Por este motivo sus miembros  tienen iniciativa, autonomía, responsabilidad, creatividad…, no necesitan que nadie les empuje a trabajar. Su motivación no es externa derivada de incentivos económicos o de alcanzar mayor estatus, se trata de una motivación interna basada en el logro. El esfuerzo no les desgasta, al contrario se retroalimenta con la autoestima que promueve   la tarea. Todos los miembros del equipo son líderes de ellos mismos. Las personas con esta capacidad formarán equipos flexibles, dinámicos, cooperativos, constructivos y equilibrados, sus líderes serán como en la película, líderes que  no acaparan ningún protagonismo, todo el protagonismo lo tiene su pensamiento.

 

 

 

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