Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Transexualidad infantil?

La semana pasada encontramos esta noticia en prensa en la que una madre explicaba el proceso de su hijo transexual de 8 años:

“Por mucha apertura de mente que tengas, al principio te descoloca, porque te falta información, que es lo fundamental”, explica esta madre inmersa en ayudar a su hija de 8 años en el “tránsito”, como se conoce al proceso de trasladar la realidad normalizada en el hogar al mundo social. No está resultando un paso fácil. “En Madrid los menores transexuales están desamparados, es como si no existieran”

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2090064/0/menores/transexuales/desamparo/#xtor=AD-15&xts=467263

 Cuando leemos este tipo de noticias siempre nos impresiona la noción que tenemos del ser humano hoy en día, como si mente y cuerpo fueran por separado, como si desarrollo sexual y desarrollo psíquico no tuvieran nada que ver. Entonces es cuando los problemas en vez de verlos como un “todo” se comienzan a ver como una “parte” .

Los niños desde su nacimiento tienen sexualidad y esta se juega de muchas maneras porque es el camino para encontrar la identidad. La bisexualidad es ante todo una necesidad psicológica para entender las diferencias que existen entre los sexos. Fisiológicamente tenemos un cuerpo que nos hace identificarnos con un sexo, pero eso no significa que no tengamos que explorar el otro sexo. Cualquier niño o niña  jugará a seducir tanto a su padre como a su madre, porque de ello depende conseguir una identidad sexual integrada. Como los niños y las niñas juegan en esta ambivalencia sexual no es de extrañar que haya épocas en las que encontremos por ejemplo a nuestro hijo escondiendo su pene, jugando a ser una chica o a nuestra hija jugando a que hace pis como los chicos.

Si sólo tenemos en cuenta la conducta externa es probable que estas manifestaciones generen cierta alarma y nos hagan pensar que nuestro hijo o hija  no está cómodo dentro de su cuerpo. A veces encontramos niños que no se encuentran cómodos dentro de su cuerpo pero habría que investigar si esta incomodidad parte del deseo de ser otro, de la fantasía de que si fuera otra cosa su vida sería más fácil.

Los niños pasan por muchos procesos de conflicto, de hecho crecer es toda una aventura, no es de extrañar que muchas veces los niños tengan conductas de llamada de atención que ponen en alerta a los padres para que se fijen en ellos, es probable que la conducta en sí no sea el problema, es únicamente la manera de hacer que los padres se den cuenta de que les está pasando algo que no pueden resolver por ellos mismos y necesitan su ayuda.

La respuesta a lo que les pasa no es fácil y somete muchas veces a los padres a un sufrimiento por no saber que puede estar pasándole a su hijo. Esta presión puede llevarles a actuar precipitadamente en el deseo de encontrar una  respuesta y solucionar el sufrimiento. Este puede ser un factor decisivo por el que unos padres piensen  que su hijo/a de 3, 4, 5, 6….años es transexual. A estas edades no hay una sexualidad definida.

Ponerle nombre al problema y actuar en consecuencia es muy violento para el niño/a. Interrumpe todo el proceso de fantasía, juego…etc. necesarios para la construcción de su identidad adulta. Además etiquetarlos de esta manera supone una agresión al derecho que todo niño tiene a tener el tiempo suficiente para formarse. También es agresivo forzar el crecimiento físico en una dirección determinada, interrumpiendo el desarrollo natural del niño/a.

El psicoanálisis siempre recibe críticas de centrarlo todo en la sexualidad, esto no es así, justamente desde el psicoanálisis lo que se intenta explicar es que el desarrollo psíquico y sexual van a la par y que además la identidad sexual no viene  solo dada por el cuerpo, es la mente la que tiene que tomar ese cuerpo y sexualizarlo. Este es un proceso que dura años.

Pretender que un niño/a tenga este proceso construido si que es sexualizarlo todo, es  sexualizar al niño, el niño es mucho más.

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