Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Un caso de acoso

Llevamos años siguiendo la causa de Ana Garrido  contra el Ayuntamiento de Boadilla del Monte por  acoso laboral, derivado de haber sido la autora de un dossier que destapó la trama Gürtel y que ocasionó la dimisión del antiguo alcalde del Ayuntamiento. Finalmente ayer se dictó sentencia favorable a Ana.  Los que queráis más información podéis consultar el blog de Ana Garrido y la noticia de El Mundo.

Cuando una persona en soledad se rebela contra un grupo las consecuencias pueden ser terribles y debido a esto el grupo se defiende de muchas maneras, nadie quiere ser el paria, el que se quede sin nada, el outsider.

Quizás lo más doloroso para Ana Garrido haya sido ver como todo su entorno se volvió hostil, las personas con las que había compartido muchas experiencias vitales se comportaban como si no la conociesen. Para unos era una loca y la evitaban porque había dicho lo que nadie quería oír, para otros era una traidora que ponía en peligro la estabilidad del grupo. ¿Cómo puede ser que alguien que defiende la verdad solo pueda ser apoyada por gente que no la conoce?   El que no pertenece al grupo puede oír con ecuanimidad y tener una visión con perspectiva de lo que ha ocurrido.  En cambio la gente que pertenece al grupo está muy intoxicada por la situación y se disparan defensas de autoconservación.

Nadie quiere atravesar un conflicto, quedar cuestionado y desvalorizado por su grupo, lo que pondría en peligro su estabilidad social, su puesto de trabajo, su estabilidad familiar, emocional, económica, es decir, todo. Por eso los grupos despliegan las defensas para la autoconservación, que serían aquellas que no permiten ver la realidad.

¿Cómo es posible que un grupo consiga darle la vuelta a la realidad? Los mecanismos psicológicos que se disparan son la negación, escisión y observar la parte en vez del todo. Con estos mecanismos  se consigue no ver aquello qué duele, la mente selecciona datos parciales para no tener constancia del conjunto y de esta manera poder racionalizar los hechos muy sesgadamente. Entonces el grupo se agarra a estas ideas como si fueran dogma. Con todo esto lo que se intenta es que nada se mueva, que no haya cambios, que todo y todos permanezcan en el mismo lugar, evitando la incertidumbre del cambio. Es preferible para el grupo vivir en la mentira que intentar averiguar la verdad, porque esto supondría una ruptura del statu quo.

Como es importante entender este funcionamiento, os pondremos un ejemplo que por su lejanía puede que nos ayude a comprender estos mecanismos grupales. Galileo fue un científico que osó cuestionar la idea aristotélica sobre el movimiento de los planetas, propuso una nueva concepción: es la tierra la que gira alrededor del sol y no al contrario, como se sostenía en ese momento. Galileo luchó para defender sus descubrimientos pero finalmente tuvo que renunciar a ellos  y negarlos para salvar su vida.

Con esto queremos demostrar lo difícil que es desmarcarse de las creencias  de un grupo, sean estas correctas o no. Siempre habrá una inercia a «matar al emisario».

Tras la sentencia favorable a Ana Garrido pensamos en todo lo que ha tenido que soportar durante el proceso. Tuvo que vencer  el rechazo y la soledad que su denuncia generó en su entorno y también su propio instinto de autoconservación, por el que seguramente hubiese tomado el camino menos arriesgado y comprometido.

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin el consentimiento de sus autoras.

 

 

 

 

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