Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

Vivir sin miedo. Paterson.

Es llamativo el bombardeo publicitario dirigido a nuestra seguridad.Los medios de comunicación nos hacen sentir en un estado de inminente peligro, nos venden seguros, antirrobos, cámaras de seguridad, …ha crecido exponencialmente una profesión hasta hace unas décadas poco presente, los guardias de seguridad. Están en los medios de transporte, grandes superficies, tiendas, gasolineras, centros educativos…se han hecho cotidianos,“imprescindibles”, en casi todos sitios, ¿pero realmente estamos en una situación tan peligrosa?

La respuesta a esta pregunta tiene varias posibilidades en función del planteamiento desde el que argumentemos la respuesta. Si atendemos a la atmósfera que nos rodea, evidentemente si, pero si intentamos averiguar a qué cuestiones psicológicas responde esta atmósfera, la respuesta es otra.

Aquí es donde aparece Paterson. Una película dirigida por Jim Jarmusch. El  director, crea un ritmo atípico que lleva al espectador a un estado igualmente raro, entre la expectación y el deseo de salir corriendo. Y es que no estamos acostumbrados, ni en las películas ni en la vida, a pararnos en el aquí y el ahora, a paladear con deleite lo cotidiano y es por esto que esperamos que ocurran cosas que no están en el guión. Cada vez que Paterson se va a tomar la rutinaria cerveza nocturna y deja el perro atado fuera, estás en un sin vivir, dando por hecho que el perro va a ser robado inminentemente. O, viendo cómo es su relación de pareja, buscas por donde va a “saltar la liebre”, sientes que no puede ser que se lleven bien y se quieran de una forma tan…rara…no, no es eso…normal…cotidiana…

Adam Driver, el protagonista, conduce un autobús. Todos los días lo mismo, hora tras hora, día tras día, año tras año, esperas cuando habla con una niña  que se destape como pederasta, o que termine siendo un terrorista infiltrado. Pero no, no pasa nada de eso, somos nosotros los que respondemos a un patrón creado por nuestros miedos.

Paterson es un poeta, un hombre que transforma lo frustrante de la vida en belleza. No ha sido domesticado por el miedo, no huye, es valiente porque se atreve a sentir y no se refugia en anestésicos fuegos artificiales. Recoge con primor en su cuaderno secreto, pequeños destellos del día a día que le alimentan y le dejan vivir conectado a si mismo y a los demás. Reconoce los peligros pero no se adueñan de él, tiene bien sujeto el timón de su mente. No es manipulable por el miedo.

El miedo es útil en el comienzo de la vida, nos ayuda a hacernos autónomos, pero una vez que lo hemos conocido, necesitamos soltarnos de él para tomar perspectiva y poder vivir. Si no nos soltamos se cronifica dejándonos desvalidos y perseguidos permanentemente, perdiendo la capacidad para pensar con perspectiva.
En este estado, el miedo nos lleva a dejar a nuestros hijos sin límites por temor a pronunciarnos y a cortarles las alas para controlar que no “sufran” ningún percance. Además de no vivir, podemos justificar cualquier tipo de medida política, económica o social que venga a “protegernos” aunque esta medida sea un atentado para el sentido común y la bondad humana. Cambiamos la libertad por el control, la vida por el miedo a vivir.

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