Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Enseñar pornografia en clase?

Por Marián Molina

Recuerdo que hace unos años quedé impresionada porque «un artista» hizo un montaje con un perro al que ató y dejó morir de hambre. Se suponía que estaba haciendo una obra de arte.

Era sorprendente que la confusión de una persona respecto a lo que es arte fuese pasada por alto y consiguiese validar tremendo error. ¿Cómo es posible que el horror mortífero que provoca ver a un animal sufrir se confundiese con el impacto vital que provoca la belleza?

Seguramente no hay una sola causa, pienso en las corridas de toros y reconozco que hay muchos elementos, por ejemplo la necesidad de poner fuera el dolor, verlo en otro, como si de este modo quedásemos infantilmente salvados de morir. Pero hay un motivo que quisiera desarrollar, uno que me parece fundamental y que puede estar influyendo en la deriva de muchas sociedades hacia estados en los que el pensamiento y el criterio propio desaparecen.

Nuestra opinión tiene un alto componente inconsciente que nos lleva a alinearnos con la identidad de nuestro grupo de referencia (familiar, profesional, vecinal, racial, de género… ) para sentir el amparo de este. Así, caemos en inercias que nos llevan a no pensar y por supuesto no diferenciarnos de la opinión que «late», la que se supone «correcta». Todos habremos tenido innumerables situaciones personales en las que nos hemos dado cuenta que no hemos sido capaces de decir nuestra opinión por sentirla distinta. Esta dificultad para hablar «distinto» incluso nos lleva a dejar de pensar y adaptarnos a la opinión latente. Esto que puede parecernos anecdótico y sin importancia es la base de las aberraciones históricas que todos conocemos en las que una manera de entender las cosas se posicionó como «la única manera de entender las cosas»

Poder pensar con independencia es fundamental. Ser capaces de desarrollar pensamiento crítico nos da las herramientas para poder separar la verdad de la mentira. Hemos de ser conscientes de que en los grupos hay tendencias inconscientes que llevan a sus miembros a sentirse «uno» pero para ello hay que renunciar a la individualidad y al pensamiento y adoptar lemas simplistas que transforman la complejidad en blanco/negro, bueno/malo, todo/nada. Así es muy común, por ejemplo, ver como todos los grupos políticos hacen un discurso donde hay un malo que tiene la culpa de todo. Así en vez de pensar y crear un debate lo que se consigue es una pelea de niños.

En este alinearse con la corriente imperante podemos llegar a dar por validas situaciones que pueden atentar contra la salud mental creyendo que estamos cuidándola. Un ejemplo de esto es lo ocurrido en un instituto de Almería en el que un padre denunció que su hijo fue obligado a simular una felación.

Según la responsable del taller, en aquel momento había «hasta cuatro profesores del centro delante» y la simulación no fue «más allá de agacharse de rodillas imitando cómo lo hacen en una película pornográfica». «Hicimos la misma charla unos días antes en otro centro de la provincia y nos dieron la enhorabuena», se defiende. (El Mundo)

En vez de ser un espacio para dar entrada sutilmente a las necesidades de preguntar y profundizar sobre el desarrollo sexual, se convirtió en un acto agresivo e impuesto. ¿Como puede ser que los profesores contemplasen la escena satisfechos de lo que estaba ocurriendo?

Los niños y adolescentes tienen que ser preparados para poder pensar por si mismos. Los educadores han de ser muy críticos con las tendencias imperantes de cada sociedad y proteger el desarrollo del pensamiento de sus alumnos. Pero para ello, es preciso que estén muy entrenados en defender el pensamiento de todos los ataques conscientes e inconscientes que recibirá. Los profesores son fundamentales para proteger a los alumnos de la alienación.

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