Actualidad y Psicoanálisis

Temas de hoy desde una perspectiva psicoanalítica

¿Sabéis por qué los niños no pueden denunciar a su abusador?

Por Marián Molina

Una vez me llamaron para testificar como psicóloga de una niña abusada sexualmente por su padre.

La jueza durante mi exposición me dijo directamente “¡sí o no!, ¿le ha dicho alguna vez la niña que  sufrió abusos por parte de su padre?”

Ella como juez esperaba una declaración con palabras, como lo hacen los adultos.

Los niños no tienen desarrollada esa capacidad, está en proceso y por tanto no pueden analizar, abstraer y simbolizar de la misma manera que el adulto para expresar en palabras. Lo hacen a través de su cuerpo y su conducta. Pueden somatizar problemas emocionales o tener conductas disrruptivas (la hiperactividad puede ser una manera de expresar angustia), enuresis, descontrol social,..etc.

Esta semana vi el documental “Leaving Neverland” sobre los supuestos abusos sexuales cometidos por Michael Jackson.

Para todos los niños algunos adultos son un referente, esperan parecerse a ellos y conseguir su atención, aprecio y reconocimiento. Con menos intensidad infantil, de adultos repetimos algo parecido a lo que hacen los niños cuando ejercitamos esa idealización hacia personas que tienen aquello que nos fascina. Lo normal es que no veamos los defectos de quienes admiramos y hasta los defendamos.

MJ era un adulto y un icono de la música. Lo que les pasó a los niños del documental contenía la necesidad infantil sumada a la idealización que hacemos los adultos de nuestros héroes.

En esa situación algo de nuestra identidad está proyectada en nuestro ídolo, por eso alimentamos la pasión hacia el y el fervor sin cuestionamiento. Evitamos ver defectos y por supuesto lo defendemos de cualquier ataque externo.

Incluso los espectadores evitamos creer que el cantante que tanto nos emocionó y las canciones que formaron parte de nuestra vida junto con él, sean ahora pasto de la podredumbre. Inconscientemente lo evitamos.

La película dura cuatro horas. A veces puedes sentir que se alarga repitiéndose pero a mi juicio el director acierta usando una insistencia y ritmo que ayudan al espectador a comprender de qué calibre era la profundidad de la admiración que MJ provocaba en los niños y sus familias.

Los dos protagonistas del documental reconocen que lo único que sentían eran deseos de seguir siendo los favoritos de MJ, de tener su atención y su amor. En ningún caso podían repudiar lo que les hacía, formaba parte de lo que había que hacer para que MJ siguiera contigo, además ¡cómo iba a hacerles daño su ídolo!

Por esto los niños abusados están inundados de confusión. Saben que lo que se les hace no está bien y a la vez saben que este adulto no puede estar haciéndoles nada malo, porque les quiere. Para intentar dar algo de sentido a la confusión, es habitual que piensen que “lo malo”, el abuso, partió de ellos, que son ellos quienes lo provocaron y disfrutaban.

¿Si como espectadores del documental nos resistimos a ver a Michael Jackson como un monstruo, cómo lo van a conseguir aquellos que emocionalmente se juegan más?

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